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«La música es una violación a los oídos»

El creador de ‘La oreja pasiva’ se basó en un violín real para elaborar la imagen artística del Cartagena VIII Festival Internacional de Música.

05 de enero de 2014 - 04:00 p. m.
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Jim Amaral tiene segmentada la cabeza. Mientras que uno de sus compartimientos mentales elabora dibujos, en otro puede ir creando esculturas en bronce, su material predilecto, y en uno más, sin mucho esfuerzo, consigue reflejar la cotidianidad de los íncubus y los súcubus, aquellos demonios que se encargan de potencializar los placeres sexuales en los seres humanos. Por fortuna, para La oreja pasiva, una de sus más recientes creaciones, todas sus partes estuvieron de acuerdo en realizar, a manera de producto colectivo, la imagen de la actual edición del Cartagena Festival Internacional de Música.

El artista, nacido en Estados Unidos pero radicado en Colombia desde hace más de dos décadas, aceptó el reto de diseñar una estructura que condensara la esencia del evento, pero que además insinuara la temática específica, La narración fantástica en la música del siglo XX. Sin embargo, y como pasa con todas las iniciativas que emprende, realizó una propuesta genuina que parte de un violín real, instrumento que le otorgó la posibilidad de pensar en el arte en tres dimensiones.

Amaral tuvo el violín en sus manos y empezó a dibujar en el papel lo que quería plasmar. Comenzó su proceso creativo en Santa Marta, pero el ambiente estaba tan húmedo que el dibujo no se adhería a la madera, así que a su regreso a Bogotá le tocó reiniciar actividades, sin música de fondo porque desde hace algunas jornadas trabaja mejor de la mano con el silencio. Finalmente, La oreja pasiva quedó terminada en junio de 2013, después de resolver inconvenientes como el diseño de la base y la estabilidad vertical del instrumento.

“El violín en el que me basé es de verdad, pero no está terminado. Hice los dibujos poco a poco y le dije a mi asistente que había llegado el momento del orgasmo, que representaba para mí pegar mis dibujos en la superficie. El violín tiene cuerdas de oro y por dentro está forrado en partituras, y tiene cuatro bolas de vidrio, que avisan si alguien lo toma en sus manos”, dice con picardía Jim Amaral, quien en algún momento contempló la posibilidad de incluir el bronce en esta muestra, pero terminó desistiendo de su idea por los costos elevados del material.

Las mesas, complementos vistosos para La oreja pasiva, Amaral las empezó a elaborar hace tres décadas. Al comienzo las creaba en guayacán, pero después decidió darle un vuelco de 180 grados al material. Hace unos años compró en un museo unas cajitas de música. Arrasó con las existencias del lugar, pero no le alcanzaron y debió buscarlas en la tienda virtual Amazon, y así surgieron las piezas que él llama, de manera muy familiar, ‘Música en casa’.

“Lo único que está dibujado en lápiz en la obra, si uno se fija muy bien, en el instrumento. La música es una violación a los oídos, así lo entiendo yo y por eso le puse ese nombre. Yo la bauticé en inglés y al traducirlo al español no quedó muy poético, pero funciona para los efectos de la muestra”, comenta Jim Amaral para quien el hecho de tener compartimientos en la cabeza le ha ayudado a pensar el arte en tres dimensiones.

* Exposición de Jim Amaral en el Museo de Arte Moderno de Cartagena hasta el 13 de enero.

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