Las decena de miles de espectadores se acercaron desde las primeras horas de la tarde al recinto deportivo para asegurar un buen puesto en el estadio. Mucha gente, entrevistada por los canales griegos, se habían acercado sin entradas al recinto con la esperanza de encontrar billetes en la reventa.
Desde primeras horas de la mañana, la policía había cerrado los alrededores del recinto y cientos de voluntarios ayudaban a la gente para encontrar sus sitios, y equipos médicos y ambulancias estaban estacionados en el lugar, preparadas para prestar asistencia en caso de que fuera necesario.
Los asistentes debieron acudir al estadio en transporte público, que se mantendrá en funcionamiento hasta las primeras horas de la madrugada, debido a que se prohibió el uso de los lugares de aparcamiento del estadio.
Unos 15 mil espectadores viajaron a Grecia y otros 8.000 de otras ciudades griegas para asistir, junto con los capitalinos, al último concierto “Sticky and Sweet” de Madonna, que por primera vez actuó en Grecia.
Los preparativos para la actuación se prolongaron durante toda la semana, e incluso los aduaneros que estaban en huelga desde el lunes facilitaron el paso por la frontera del equipo de actuación y del material para el concierto que venía desde Montenegro.
Los espectadores, de todas las edades, tuvieron suerte debido a que el tiempo les fue favorable y pese a los pronósticos de posible lluvia, sólo hizo frío.
Los primeros comentarios de espectadores en el blog Troktiko reflejaron un descontento parcial de parte del auditorio, debido a que “las canciones estaban cubiertas con los sonidos electrónicos de los músicos, Madonna saltaba y brincaba por todas partes y ni siquiera se despidió con un agradecimiento”.