El pelo determina el devenir de su música. Aunque muchos aseguran que esa melena crespa que protege su espalda y que visita su cintura cuando Rosario ejecuta algunos movimientos rudos es la que se adapta al sonido, todo parece indicar que cada mechón es una suerte de hilo que maneja los estados de ánimo de los integrantes de su banda. Con el vaivén lento de su cabeza los lleva a interpretar una balada, pero cuando quiere demostrar el control total de la rumba flamenca, basta con acelerar el biorritmo superior para que la agrupación que la respalda se sintonice con sus pretensiones. Pero el poder de sus rizos no para allí. A veces extiende sus dominios para contagiar al público con su energía y así esté en América o Europa consigue sus objetivos con lo que los españoles llaman “duende”. El duende no es más que un complejo estado de ánimo que surge al momento de crear o interpretar una pieza flamenca y, sin duda, fue lo que motivó la realización de Raskatriski, la nueva producción discográfica de Rosario, en la cual la artista vuelve a incorporar creaciones propias después de dos discos exitosos dedicados a composiciones ajenas. El álbum, cuyo nombre se acerca a un trabalenguas, es la revelación de algunos recuerdos de infancia de la española. “Raskatriski es el ritmo de la rumba catalana que yo llevo en mi cuerpo y que nos tocaba mi padre cuando éramos niños. Yo tenía eso metido en el soniquete de mis recuerdos y este fue el momento adecuado de sacarlo”, asegura. Este disco tiene 11 canciones inéditas grabadas entre septiembre y noviembre de 2010 en estudios de Los Ángeles y Madrid. La producción estuvo a cargo de Fernando Illán, fiel cómplice de Rosario, con quien ha hecho algunos de sus más famosas interpretaciones, mientras que las mezclas fueron responsabilidad de Rafa Sardina y Miguel Ángel de la Vega. Todos ellos se pusieron a tono con las ideas de Rosario y lograron hacer realidad la mayoría de sus deseos sonoros. Ella tuvo varios meses de dedicación exclusiva y se reencontró con su rol de cantautora para contar sus experiencias. “Las canciones van viniendo a mí según voy viviendo y a la hora de hacer discos siempre he tenido muchas canciones. Para este registro tuve mucho más tiempo para crear. A mí me gusta sentarme a eso y así han salido temas como Qué bonito, Cómo quieres que te quiera y De mil colores, entre muchos otros que el público canta conmigo”, dice Rosario, quien el año pasado participó en la edición número tres del Congreso Iberoamericano de Cultura que se realizó en Medellín, en donde compartió escenario con su coterráneo Antonio Carmona. La artista también estuvo el año pasado en Barranquijazz mostrando la versatilidad que ha caracterizado su música durante todos estos años de actividad. Raskatriski sólo se ha presentado en España y su primer sencillo, Estoy cambiando, ya está consolidado en los principales listados de Hispanoamérica. Rosario escogió este tema para abrirle la puerta al disco porque considera que se trata de una composición fresca y optimista, con la que asegura está modificando comportamientos internos y espera que su iniciativa tenga eco en los demás. En este momento está diseñando toda la puesta en escena para interpretar en vivo su más reciente álbum, porque sin superar esa prueba de fuego aún está incompleto. “Yo nunca he llegado a hacer todo lo que he tenido pensado en un trabajo discográfico, pues la música es un universo complejo que siempre me propone nuevos cuestionamientos. Nunca estoy satisfecha completamente y muchas veces me pongo a pensar que al mes quisiera cambiar todo lo que acabo de grabar”, asevera esta española, que también ha tenido una carrera destacada como actriz y que debutó en el mundo audiovisual en 1969 con El taxi de los conflictos. Sin embargo, el público la recuerda de manera especial por su rol en Hable con ella (2002), una cinta de Pedro Almodóvar. Estar en el ámbito de la imagen es tan natural para Rosario como el mismo hecho de componer. Para ella la música es un concepto que involucra todos los sentidos, de hecho muchas veces tarda más en el diseño de su propuesta visual (vestuario, escenografía, luces, coreografía) que en la creación de sus letras. El impacto debe ser total y por eso, además de involucrarse de lleno con las tradiciones sonoras de su país, exaltando el flamenco como manifestación auténtica, también explora estilos de América Latina. “Yo me he criado con todos esos ritmos de América Latina porque mis padres, cuando tenían compromisos allá, siempre traían maletas llenas de discos. Recuerdo que mi padre fue el primero que pasó un bolero a la rumba y en mi casa los boleros eran invitados constantes, y los ritmos latinos eran la música que escuchábamos para bailar. A mí me encantan todos esos estilos calentitos que tienen los latinos y yo me manejo muy bien entre ellos”, manifiesta Rosario y por esa misma devoción los incluyó en Raskatriski, un disco cuyas posibilidades estarán marcadas por los movimientos de su cabellera.