El francés Gregoire Delacourt retrató en su más reciente novela ‘La première chose qu’on regarde’ a la actriz neoyorquina Scarlett Johansson en uno de sus personajes: una mujer que, de acuerdo a Playground Magazine, utiliza la similitud para obtener beneficios, principalmente sexuales.
Este episodio narrativo trazado por Delacourt despertó el descontento de la verdadera Johansson quien, según BBC mundo, demandó al literato francófono por utilizar –de forma fraudulenta, como alega la implicada- su imagen para llevar a cabo fines comerciales.
El mismo medio también comenta que la estratagema legal de Johansson busca impedir que el libro tenga traducción alguna y que nunca pueda ser adaptado a un formato cinematográfico.
Por su parte el abogado de la actriz, Vincent Toledano, afirmó al diario francés Le Figaro que el texto representa una “violación y una explotación ilegal y fraudulenta de su nombre [el de Johannson], reputación e imagen, según el jurista la historia contiene “afirmaciones difamatorias de su vida personal”.
Mientras que para Toledano “dichas actividades relacionadas con fines mercantiles no tienen nada que ver con creatividad”, Delacourt se defiende de los señalamientos arguyendo: “Escribí un trabajo de ficción. Mi personaje no es Scarlett Johansson”.
Para el escritor francés, que considera su actuación como “una muestra de amor que ella no entendió”, se aproxima un complicado proceso legal en el que la demandante ha solicitado 50 mil euros como retribución.