El encierro es insoportable, desde la claustrofobia que sufren quienes no se pueden estar en espacios cerrados por miedo a ahogarse, hasta las personas que por mandato inconsciente se relacionan con las más dominantes a riesgo de perder su identidad.
No tolerará nada por el estilo en lo personal ni en lo colectivo, necesita reencontrarse con lo que es de verdad, gustos y necesidades. Empezará un proceso interno y largo con el fin de conocerse, se hará preguntas existenciales para enrutar su destino. Comenzará el año solitario, huirá de las personas habladoras que no oyen, cantaleta sin sentido y pretensión de llenar los espacios vacíos con palabrería.
Le pondrá límite a su trabajo, lo ha llevado como si fuera una cruz. Acabará con sus fantasías negativas, pájaros de mal agüero que vuelan en su cabeza y lo asustan para no empezar nuevos caminos por miedo a fracasar. En el amor estas mismas fantasías le dicen que es mejor estar solo y lo inhiben a la hora de mostrar su afecto. Quiere alcanzar la plenitud amorosa, sin disfrazar sus palabras y sin caer en silencios que conducen a falsas interpretaciones. A partir del trabajo interno sus relaciones tendrán nuevo contenido, se conoce mejor, sabe cuáles son sus prioridades; el Tarot lo pone en el camino de encuentros provechosos. Recogerá los frutos de su generosidad por vivir en función de los demás, no será un solitario que se encierra en un cajón, indiferente con las personas y lo que pasa en esta tierra redonda.
Está en función de hacer felices a otros, agradecido con la vida que reconoce como milagro. Cualquier cosa en su contra es sacrilegio.
Y, con respecto a este país en vilo, mantendrá la distancia entre lo que pasa y su vida personal, convencido de que no puede hacer nada más allá de cuidar su pequeño entorno. Allí será optimista, consecuente, honrado; ésta será su contribución a la armonía Nacional.
Abonará su camino con voluntad y las semillas se extenderán por un amplio territorio. Las velas naranjas confirman la libertad de pensamiento y acción.