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Al volver de cabalgar

Los niños salieron corriendo hacia la calle, adornada con coloridas cadenetas hechas con retazos de bolsas de plástico, a probar sus juguetes de Navidad tan pronto los tuvieron en las manos.

23 de diciembre de 2013 - 05:10 p. m.
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Eran las siete de la mañana. Los dos varones montaron en sus caballos de palo y se fueron a cabalgar. Y las dos niñas se sentaron en el suelo polvoriento a jugar con las muñecas de trapo, que mostraban con ostentación a todo el que pasaba.

Todo el pueblo estaba alegre, todo era armónico y exuberante; y los pájaros, cuyos trinos se escuchaban por todas partes, y los crotos del antejardín de la señora Amada, cuyas hojas amarillentas resplandecían igual que el sol naciente; y la acacia de Elvira Cerpa, cuyas ramas sostenían redondos totumos secos a cambio de las bolas de poliespán que usa la civilización; y las puertas y ventanas de las casas recién pintadas.

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