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Bolívar siguió de largo en Cali

En dos toros, el torero nacional demostró las razones de su excepcional momento. Abellán y Perlaza trabajaron, sin resultados, ante un manso encierro de Guachicono.  

03 de enero de 2009 - 08:22 p. m.
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Luis Bolívar se quiere comer el mundo. Y ayer pegó un bocado de monstruo en la última del abono caleño. Con él, arrancó tres orejas y la puerta grande, y se marchó a seguir conquistando plazas porque fe no le falta. A ver si comienza a agotarse el papel para verlo, porque su toreo será cada vez más caro.

Estuvo inmenso en los dos. En ese tercero, su primero, que valía muy poco, y al que fue no a buscar sino a embestir. Y hay que ver cómo embiste Luis. Supo amarrar al toro con su muleta, para que dejara de andar perdido por el mundo. De ahí salió una faena que no estaba en las cuentas de nadie. Sí, hubo voluntad y ganas, pero también oficio, ese mismo que cada vez le permite resolver más problemas. Dos orejas y pitos al toro.

En el sexto, el único de los seis de Guachicono que dio pelea y se movió con alegría en los medios, encontró el pie firme del torero nacional para ligar varias series. Antes, con el capote, hizo un quite de esos que sólo se pueden llamar de verdad. El toro tuvo además el mérito de durar hasta la buena estocada recibiendo. Aviso y oreja.

Miguel Abellán se encontró con dos pares de puñales. El primero, en el de la apertura, un toro trotón y flojo, que no conoció la definición de humillar. Aparte, por ciertos momentos echó a andar para generar más desconfianza. Miguel le sacó un par de tandas meritorias. Palmas al madrileño y pitos al toro.

Al cuarto, con más leña aún en la cabeza que su predecesor, le sacó lo poco que tenía por dentro con un guante de seda en el que envolvió la mano de hierro. Bien anduvo Abellán y la gente se lo retribuyó con cariño

Paco Perlaza encontró en su camino dos mansos. El segundo de la corrida, al que castigaron durísimo en el caballo. Luego, eligió las tablas y ahí Paco buscó petróleo sin encontrar nada. Palmas y pitos en el arrastre.

El quinto recordó a sus buenos ancestros en algunos momentos de la muleta, cuando no miró a las afueras. Perlaza aprovechó ese breve instante, incluso sobre la mano izquierda, pero el desencanto retornó al momento con el toro una vez más en los tableros. Palmas y pitos.

La Puerta se volvió a abrir y Luis Bolívar abandonó Cañaveralejo por el único lugar en que se acostumbró a hacerlo. Incluso, sin orejas. Porque la gente ya le tomó la medida. Su talla es la de figura.

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Ficha de la corrida

Cali, Plaza de toros de Cañaveralejo

Sábado 3 de enero

Última del abono

Seis toros de Guachicono

Desiguales de presentación. Muy serios de cara. Los cinco primeros pitados en el arrastre. Palmas al sexto.

 

Miguel Abellán

Sangre de toro y oro

Palmas y palmas

Paco Perlaza

Fucsia y plata

Palmas y palmas

Luis Bolívar

Blanco y plata

Dos orejas y una oreja tras aviso.

Detalles:

Poco más de media entrada. Tarde calurosa, con algo de viento.

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