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Como un gasto más

Aunque los ingresos influyen en la cultura de guardar una porción de dinero para vacaciones, carro, estudio o casa, este beneficio lo disfrutan todos con un poco de organización.

25 de octubre de 2009 - 06:41 p. m.
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Ahorrar no es un lujo exclusivo de personas adineradas. Y puede resultar una afirmación bastante amplia si se piensa en una familia compuesta por cinco miembros, cuya única entrada es un salario mínimo (situación particular en Colombia), pero no incomprensible si se tiene en cuenta que en el país existe un gran número de personas que integran la clase media, donde los ingresos dan la opción de pensar en futuro.

“El ahorro para el colombiano es el resultante posterior al consumo, y por nuestros bajos ingresos familiares es poco común y evidentemente no es un hábito”. Así hace un pequeño panorama general Camilo Herrera, presidente de Raddar, empresa dedicada al estudio de comportamientos de consumo, para quien ahorrar es un esfuerzo que puede hacer la clase media y alta, y en algunos casos la baja, donde muchas personas encuentran la forma de reservar unos pesos, “sobre todo las mujeres”.

Según cifras publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entre 1970 y 2007 el promedio de ahorro en Colombia fue del 17,5% con respecto al PIB, siendo la década de 1995 a 2005 la de más bajo nivel. Para 2008, el porcentaje llegó al 20,6%, debido a los buenos resultados económicos del país.

De ahí que Leonardo Tibaquira Morales, jefe de Captaciones y Tarjeta Débito en el Banco de Bogotá, afirme: “Frente a países industrializados, el ahorro en Colombia es más bajo. Sin embargo, ya se está generando cultura alrededor del tema y se está tomando conciencia de que ahorrar es una vía para alcanzar las metas”.

Camilo Herrera dice que la mejor forma de ahorrar es planear los gastos y considerar que guardar una porción de dinero  es un deber. “Sin duda el ingreso siempre será limitado, pero si pensamos que todos los meses debemos comprar ‘ahorro’, eso es mucho mejor”. A este consejo, el experto en consumo dice que las personas se deben hacer la pregunta ¿para qué guardar?, pues si hay claridad sobre el objetivo de reservar, es más fácil establecer un compromiso, como es el caso de las cuentas de ahorro programado para conseguir la cuota inicial de vivienda, el semestre de los hijos, la compra de un carro o las vacaciones.

Guía de ahorro

Hay muchas formas de ahorrar, dice Leonardo Tibaquira Morales, quien les recomienda a las personas sacarles el mejor provecho a las promociones y descuentos, no obviar los beneficios tributarios como la exoneración del 4 x 1.000 en la cuenta de ahorros o la devolución de dos puntos del IVA por las compras que se realizan con tarjeta débito o crédito.

En el día a día, el ahorro se empieza a volver realidad en el consumo y las compras. En este sentido, Herrera recomienda comprar pequeñas cantidades para poder adquirir otras cosas, aunque aclara que a veces es mejor comprar elementos de aseo en gran cantidad, si se tiene capacidad de almacenamiento y disciplina, porque puede pasar que cuando un hogar tiene mucho de algo, lo gasta más. “Un consejo importante es siempre hacer mercado después de haber comido algo, de lo contrario se antoja de todo”.

De la capacidad de orden y planeación de cada persona o familia, depende un ahorro que dará frutos,   por eso se deben buscar herramientas que ofrezcan diferentes opciones donde se facilite la cantidad de dinero a reservar y se ofrezcan beneficios por los cumplimientos en cuanto a tiempo y periodicidad. De ahí que el experto del Banco de Bogotá menciona el ahorro programado como un buen mecanismo, porque se puede hacer desde $41.000 mensuales, no genera costos como cuotas de manejo y le entrega al ahorrador dos tasas de interés: una básica sobre el monto ahorrado y una complementaria que se otorga como reconocimiento al cumplir las metas.

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“El ahorro más común de los colombianos es el crédito”, así lo deduce Herrera, quien justifica su teoría al decir: “las personas saben que no tienen un sobrante cada mes, por eso se endeudan para comprar propiedades y el pago de una cuota lo convierten en su esquema de reserva”.

Lo cierto de todo y en lo que coinciden los especialistas es que el beneficio de ahorrar  no es sólo para los ricos y nadie debe volverse esclavo de este mecanismo, llegando al punto de vivir en austeridad los mejores años de la vida.

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