Su propósito es devolverle a la hamburguesa el lugar que se merece, sacarla del concepto de comida chatarra y darle un espacio dentro de la gastronomía artesanal, hecha a mano.
Ubicación: Carrera 11A # 93-30, a una cuadra del Parque de la 93.
1. Ambiente
A pesar de que no tiene paredes, el ambiente es acogedor, transita entre la elegancia y lo vintage. Los sombreros, los bigotes, los monóculos, los bastones y los corsés le dan magia al lugar. Uno no sabe si está en Bogotá, en Nueva York o en medio de Alicia en el país de las maravillas.
2. Servicio
Los dueños de este pequeño restaurante se esmerarán porque disfrute cada segundo de la experiencia. Puede que le cuenten la historia del lugar o de las bebidas que ofrecen. Siempre tienen algo que decir. Usted tendrá que ir por su bandeja a la barra, pero igual se sentirá como un rey.
3. Experiencia
No es como ir a comer hamburguesa a la vuelta de la esquina, detrás de estos platos hay un concepto que hace del almuerzo o la comida todo un ritual. Podrá escoger entre hamburguesas de carne, de cerdo, mixtas o vegetarianas (de lentejas y mango biche). Y tienen un toque especial en su interior.
4. El secreto
La carne puede ir rellena de queso mozzarella con tocineta, de champiñones o de piña. Después de recorrer Latinoamérica, el chef Andrés Roa descubrió que 90 gramos de carne más el relleno especial daban como fruto la combinación perfecta. A eso se le agrega la salsa de la casa . Apenas los sirven el plato parece pequeño, pero es la medida ideal.
Foto: Cortesía.