1. Ambiente:
La gran puerta de madera a la entrada invita a atravesarla. Al entrar, ves un salón iluminado con un toque de arte urbano: en sus paredes hay coloridas figuras representativas de la cultura mexicana. Son dos pisos, a disposición de los comensales, que se
pueden reservar para una ocasión especial.
2. Servicio:
Los meseros son atentos y siempre están pendientes. Esta vez nos dejamos sorprender y nos llevaron los platos insignia del
lugar. Para mi gusto, estaban demasiado picantes, pero seguramente es cuestión de advertir y pedir que les echen menos.
3. Detalles:
Si es como yo, que acompaña la comida con agua, pruebe las aguas frescas de la casa, son deliciosas y refrescantes.
También recomiendo los exquisitos tragos de autor que encontrará en la carta: como el Ámbar y el Conde Royal.
5. Para el bolsillo: Botanas y tacos desde $14.000 y platos fuertes desde $21.000.