La segunda con especialidades suizas, tenía tres entradas, seis platos principales y cuatro postres. La tercera con 15 fondues y 12 raclettes y dos postres, precios alrededor de $30.000. Más la carta de vino, relativamente pequeña.
Son muchas las cartas y toma un tiempo largo organizar su comida. Después de varios intentos que aumentaban las expectativas, llegamos a la conclusión de ceñirnos a la carta de “Especialidades Suizas” para platos principales y como entrada la carta de “Fodus y raclettes”.
Como entrada pedimos el “Fondu al Champagne con crema de leche fresca, carpaccio de lomo fino, salmón, camarones”. Impresionante, pero también decepcionante. El fondu, el clásico de quesos fundidos en vino blanco, no tiene pierde y estaba bien, pero la diferencia, o sea las carnes y pescados para ensartarlos en el tenedor con pan y meterlos en el caquelót, insípidos y mal tratados, especialmente el salmón, que parecía congelado y descongelado varias veces, medio cocido cuando debía estar crudo, se desbarataba.
Con el “Goulash de res con manita de cerdo en vino tinto y hierbas”, nos habíamos ilusionado con los sabores fuertes a veces indescifrables del famoso plato húngaro, pero obtuvimos comida de clínica y no estábamos enfermos. “Chuletas de cordero a la suiza con papas roestil y compota de manzana y menta”, las papas buenas y la compota muy buena, pero las chuleta no dieron la talla. No se puede recomendar. Luego pedimos “Chuletas de cerdo bernesa con salsa de naranja y servidas con spatzle y repollo”. Me resisto a creer que en Berna las chuletas de cerdo las sirvan tan resecas y tiesas, ni el cuchillo pudo con ellas, los spatzles (¿plural spatzlli?), que salen de la olla al plato, estaban recalentados en mantequilla y el repollo mal cocinado. Conclusión: tampoco pida las chuletas de cerdo. De postre nos fuimos con la “Cassata Di Vino” de chocolate con mermelada de mango, nada estimulante.
¡Oh desilusión!… tanta carta y tantos prometedores platos y tan poca cocina, todo desabrido y sin ninguna gracia. Definitivamente en Di Vino no se come bien.
Bogotá, Calle 70 No 11-29