Está aún por precisarse si el vino en Portugal se remonta a la ocupación romana (hace dos mil años), o si, por el contrario, fue introducido –unos mil años antes– por navegantes mediterráneos como fenicios, cartaginenses y griegos.
En particular, el vino de Oporto –la bebida portuguesa más reconocida– tiene raíces en la ocupación romana, acontecida entre los siglos II a.C. y V d.C. Esta tradición se ha perpetuado en las márgenes del Río Duoro o Duero, tanto del lado portugués como español.
Un momento cumbre para el Oporto acaeció entre los siglos XVI y XVII durante la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. Como consecuencia del conflicto, Inglaterra recurrió a Portugal para cubrir el cierre de las exportaciones galas. Pero como los primeros embarques se oxidaron en el camino, los interesados optaron por agregarle a la bebida aguardiente vínico para protegerla de la oxidación y extender así su vida útil. El resultado fue un vino dulce de mayor graduación alcohólica (entre 19,5% y 20%), popular por sí solo o con postres de chocolate negro. Hay quienes lo acompañan con un puro al final de la cena.
Portugal, sin embargo, ofrece mucho más que este legendario vino fortificado. Su amplio repertorio está compuesto de blancos, tintos, rosados y espumosos, elaborados con variedades poco conocidas, que hoy suman más de doscientas cincuenta. Esto lo convierte en un paraíso de vinos auténticos y diferenciados, en un mundo dominado por las llamadas varidades internacionales. Otro atractivo es su política de precios competitivos, algo que pone su producto al alcance de muchos bolsillos.
Aparte del Duoro, en el norte, otras denominaciones de origen incluyen: centro y sur, Lisboa, Tejo, Alentejo, Setúbal y Algarve; centro y norte, Beira, Bairrada, Dão, Minho, Tavora, Vinho Verde y Trás-os-Montes. Y, claro, el vino de Madeira, hecho en el archipiélago del mismo nombre, ubicado en la costa noroeste africana.
Esto y más podrá degustarse entre el 1 y el 3 de agosto en Corferias, Bogotá, con motivo de la décimo-novena versión de Expovinos. Durante el evento, Portugal ocupará el podio como país invitado.
Más allá del Oporto, el visitante tendrá la posibilidad de conocer variedades auténticas que incluyen, en tintas, Touriga Nacional, Aragonês o Tinta Roriz (equivalente al Tempranillo español), Touriga Franca, Tinta Barroca, Tinta Cão y Baga, muchas de las cuales se mezclan en el vino de Oporto; en blancas, Alvarinho, Arinto, Loureiro y Trajadura, también presentes en la receta del Vinho Verde, blanco de bajo volumen alcohólico y ligeramente burbujeante, ideal para acompañar comida de mar.
Portugal es el 11º mayor productor de vino del mundo y el primero en consumo, con 54 litros anuales frente a 1.3 de Colombia. La disponibilidad de este origen en el mercado ha venido creciendo en los últimos años.