“Lo que nos respondieron los del Ejército, cuando fuimos a buscarlos para saber qué había pasado con mi hermano, fue que si no dejábamos de joder nos soltaban un rafagazo de metralla. Entonces, ¿quién más pudo ser?”, sentenció en medio de su voz entrecortada Ana Milé Mina, la hermana del agricultor John Mina Guaza, quien habría sido asesinado el viernes pasado en inmediaciones del municipio Guachené (Cauca). Este lunes su cuerpo sin vida apareció enterrado y se supo que 32 militares activos, adscritos al batallón Pichincha, fueron retirados de sus cargos porque podrían estar involucrados en el asesinato. Los oficiales, además, se encuentran en Cali para evitar cualquier tipo de interferencia con las investigaciones.
Mientras la familia de John está convencida de que fueron los militares quienes segaron su vida, las autoridades intentan establecer los confusos hechos alrededor de un retén que el agricultor habría pasado de largo en su moto y luego del cual habría sido atacado. Ana Milé, sostuvo en diálogo con El Espectador que “John iba en la moto con otro muchacho [Rolcy Villegas] para la vereda Obando cuando se encontraron con el retén de los soldados y como les hacen el pare, pues paran. Luego los dejan seguir y un poquito más adelante es que le dispararon a mi hermano”.
Unos hechos que, en un comunicado de prensa, la Tercera Brigada, reconoció: “soldados adscritos a esa unidad [Batallón de Infantería Pichincha], en horas de las noche del viernes 26 de septiembre del año en curso, accionan sus armas en contra de unos sujetos que se movilizaban en una motocicleta, hecho que, al parecer, corresponde a un error militar”. Lo anterior, explicó el Ejército, “consecuencia de la máxima alerta en que se encontraban dichas tropas por las acciones terroristas que en esa área se han presentado en los últimos días, por parte de los grupos armados al margen de la ley”, como la columna móvil Jacobo Arenas y el Sexto Frente de las Farc que tienen presencia en la zona.
El Ejército agregó: “Se ha podido establecer que al parecer, los hechos sucedidos se originaron de la actuación indebida de un oficial subalterno y las tropas que comandaba”. Además, el caso pasará a conocimiento de la justicia ordinaria. Precisamente, los 32 oficiales fueron llamados a interrogatorio por la Fiscalía y sus fusiles están siendo evaluados para determinar si fueron accionados o no. Más aún cuando el retén, según el ente investigador, no fue reportado. Y es a Ana Milé no le tiembla la voz para afirmar que “a veces salían cuatro soldados vestidos de civil, hacer pares para preguntar dónde vendían el vicio”.
Y añadió: “Es que los militares no solamente disparan una vez, sino varias, muchas veces. El amigo que iba con mi hermano corrió a esconderse en unos cañaduzales y ahí siguieron disparándole. Después le gritaron ‘sal que somos tropas del Ejército’ y mientras los encuentran empiezan a decir que tienen que deshacerse de la moto, que con el cuerpo de John ya sabían lo que iban a hacer, porque, claro, se dieron cuenta que estaba muerto desde los primeros disparos”.
Como si el temor ya no fuera suficiente, Ana Milé continúó su relato explicando que Rolcy Villegas fue amenazado por los militares para que guardara silencio. Además, narró, le tomaron muchas fotos “con el fin de tenerlo identificado” y lo obligaron a deshacerse de la moto”: “cuando aventaron la moto al río es que el muchacho logra escaparse y llega después de muchos obstáculos a donde nosotros a las 11:00-11:30 a avisarnos, por eso nos enteramos”. Sin embargo, Ana Milé reveló que en un principio Rolcy mintió porque tenía miedo, “estaba muerto del susto” de los amedrentamientos que le hicieron los oficiales. “Después nos dimos cuenta que él nos estaba diciendo mentiras porque el sitio que nos dijo primero no era y ahí no había nada. Cuando ya lo protegen es que nos cuenta lo que realmente pasó, lo del retén”.
De hecho, la Fiscalía empezó sus investigaciones sobre este episodio porque el domingo pasado un joven, que sería Rolcy Villegas, llegó al despacho en Valle del Cauca para denunciar que tenía a un compañero desaparecido, luego de que ambos fueran atacados por personas que portaban uniformes y que estaban haciendo un retén. También contó que logró escaparse y desde ese momento no conoce el paradero de su acompañante.
El CTI de la Fiscalía y autoridades de la Justicia Penal Militar llegaron al lugar de los hechos y encontraron el cuerpo de John enterrado y en condiciones de muerte irregulares. De ahí, que en una rueda de prensa el director nacional de Fiscalías, Luis González, haya explicado que “es totalmente irregular, por ejemplo, la inhumación que se hace de este cadáver en una zona rural, despoblada y cercana al sitio donde ocurrieron los hechos, esos retenes”.
Ana Milé, por su parte, manifestó: “Nosotros nos pusimos en la búsqueda porque en un callejón encontramos una camiseta militar, papel higiénico lleno de sangre, gotas de sangre por ese camino y ayer domingo por la tarde al medio día lo encontramos enterrado a la orilla del río en un cañaduzal”.
Unos indicios que a ella y a su familia les despejan cualquier duda sobre la responsabilidad de los militares tanto en los disparos que segaron la vida de John como en el encubrimiento y posterior entierro del cuerpo. Un crimen al que no le hayan ninguna explicación y califican como una completa arbitrariedad de la Fuerza Pública. Sin embargo, la investigación de la Fiscalía apenas comienza y el proceso toma su tiempo mientras se logra individualizar la responsabilidad de los participantes.