Luego de que los miembros del resguardo Kiparadó de la comunidad wounaan en la cuenca del rio Truandó (Riosucio, Chocó) quedaran en medio de un enfrentamiento armado entre el Eln y las Autodefensas Gaitanistas, 500 indígenas tuvieron que desplazarse a la cabecera municipal de Riosucio.
Los pobladores del casco urbano riosuseño informaron que, a pesar de haber emitido una alerta temprana, “ningún tipo de respuesta eficaz se hizo para evitar el desplazamiento de la población. la respuesta humanitaria es precaria e insuficiente y no cobija a toda la población”. También señalaron la urgencia para adoptar medidas de emergencia para evitar nuevos desplazamientos.
Este hecho se suma a los desplazamiento que han sufrido los wounaan durante 2017 en Buenaventura (Valle del Cauca) y Litoral de San Juan. El primero se produjo el 12 de febrero en el resguardo de Santa Rosa de Guayacán (zona rural de Buenaventura), cuando un grupo de hombres armados —presuntamente paramilitares, según la comunidad— los amenazaron.
El 21 de febrero fue el segundo, cuando los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y el Eln desplazaron a integrantes del resguardo Chagpien Tordó (Litoral San Juan). El lamentable saldo: al menos 250 indígenas que hoy siguen hacinados en la cabecera municipal de Buenaventura, albergados en el Centro de Atención Integral para la Juventud (Caiju). La cifra de desplazados podría ser incluso más alta, pues cada semana van llegando más miembros.