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A la cárcel implicados en asesinato de sacerdotes

Por motivos de seguridad, Isidro Castilblanco será trasladado al búnker de la Fiscalía.

14 de febrero de 2012 - 09:53 a. m.
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Al considerar que son un peligro para la sociedad y podrían obstruir la justicia, el juez 31 de garantías cobijó con medida de aseguramiento a Gildardp Peñate Suárez e Isadro Castelblanco, implicados en el asesinato de los padres Rafael Reátiga y Richardo Piffano, registrado el 26 de enero de 2011.

Según la decisión judicial, los hombres hacían parte de una organización delicuencial, la cual a cambio de una suma de dinero realizaban cualquier tipo de actividad criminal. 

En el desarrollo de la audiencia la Fiscalía le imputó los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas a Gildardo Peñate Suárez, conocido con el apodo ‘Gavilán’, al señalarlo que haber sido el autor material del crimen de los dos clérigos. Sin embargo, el hombre no se allanó a los cargos.

Según el dictamen de Medicina Legal, el padre Rafael Reátiga murió por dos impactos de bala de revólver calibre 38 en el cráneo, mientras que Richard Piffano murió por 3 impactos de bala calibre 7,6, dos en la cabeza y uno en el cuello.

De acuerdo con la Fiscalía, un día antes de los hechos, el 25 de enero, los sacerdotes se reunieron con los sicarios manifestando que habrían insistido en repetidas ocasiones suicidarse.

«Ellos me manifestaron (‘Gavilán’) que querían pagar por su muerte, ya que previamente habían intentado suicidarse en el sector de Pescadero, en Santander, sin lograr su cometido», dijo la fiscal Larrota.  

En dicha reunión, los sacerdotes acordaron el pago de 15 millones de pesos para su propio asesinato. Igualmente se tocaron temas relacionados con el lugar, la hora y la forma en cómo iba a ser, lo que podría llamarse, un suicidio asistido. 

Igualmente, la Fiscalía corroboró que días previos, más exactamente el 5 de enero, Reátiga se acercó a una entidad bancaria y suscribió una constancia de enajenación de unos CDT y el padre Piffano se acercó al banco BCSC retiró la suma de 6 millones 500 mil pesos, quedando muy poco dinero en su cuenta.

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En su intervención, la Fiscalía además de establecer los autores del asesinato, pudo determinar que uno de los sacerdortes, Rafael, tenía dos enfermedades de transmisión sexual que estaban acabando con su vida. «Se le veía acabado, enfermo, tenía manifestaciones propias de quien cree que no va a vivir más», señaló la fiscal del caso.

«Pudimos establecer por entrevista a Sandra Rivas Puentes, persona esta que nos manifiesta que su, hoy día, ex esposo, de nombre Fabio Jaramillo, fue objeto de acoso sexual por parte del padre Rafael Reátiga, esta situación que manifiesta esta señora, igualmente lo corrobora la Fiscalía directamente con la persona, esto es con el señor Fabio Jaramillo, que efectivamente refiere del acoso sexual del cual fue objeto por parte del padre Rafael», señaló.

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