Con gran nostalgia pero con la satisfacción de haber defendido la Constitución Política, contribuido con sus aportes al enriquecimiento de la jurisprudencia pero, ante todo, por el respeto que le brindaron a la sociedad con cada unos de sus fallos, terminaron sus períodos como magistrados de la Corte Constitucional los juristas Rodrigo Escobar Gil y Manuel José Cepeda Espinosa. Ambos dejaron el Palacio de Justicia luego de ocho años en los que abordaron una diversidad de temas de remarcada trascendencia nacional y en los que plasmaron un profundo análisis en más de 2.000 providencias.
Escobar Gil, conservador de la Universidad Javeriana y doctor en Derecho de la Complutense de Madrid, entre 2007 y 2008, ocupó la presidencia de la corporación. Entregó un legado de sentencias en los que emitió su pronunciamiento de manera profunda en torno a los derechos a la verdad, justicia y reparación; libertad y seguridad nacional; y recientemente amplió una providencia que había proferido hace dos años, en la que se había establecido por primera vez en Colombia, un régimen de protección patrimonial de las parejas del mismo sexo, entre otros fallos.
Esta última sentencia sorprendió debido a que siendo conservador, reconoció el derecho patrimonial y la seguridad social de las parejas homosexuales, sin chocar con sus convicciones filosóficas y jurídicas. “Se trata de reconocer unas realidades sociales, preservando los valores básicos de la sociedad. Además, ésta es una decisión eminentemente jurídica que se ha tomado a la luz y los principios de la Constitución, el respeto y la dignidad a la persona humana, el derecho a la igualdad, el derecho a la solidaridad y del derecho a la libertad personal”, indicó.
El otro jurista es Manuel Cepeda, abogado de la Universidad de los Andes y Master of Laws de Hardvard Law School, quien ejerció la presidencia de dicha corporación entre junio de 2005 y abril de 2006. Su paso por la Corte Constitucional le permitió pronunciarse sobre la unificación de los planes de salud, el régimen subsidiado y el régimen contributivo; la libertad de los medios de comunicación y los periodistas; la armonización condicionada entre la Constitución Nacional y el Estatuto de Roma; pero ante todo, erigió con sus decisiones toda una política en torno a los derechos de los desplazados.
“Resaltaría que en materia de desplazados el vaso está medio lleno y medio vacío. En primer lugar, se logró que hubiera un incremento del presupuesto nacional dedicado a desplazados (…) lo que está vacío, es que el Gobierno todavía tiene que avanzar en superar fallas estructurales como la capacidad de las entidades públicas para llegarles a los desplazados de manera oportuna con servicios de calidad, y de manera sensible a sus necesidades especiales”, precisó el constitucionalista.
Escobar y Cepeda se marchan pero continuarán sus caminos sin apartarse de sus actividades en el derecho, ya sea en la vida privada o en la académica. Les queda la satisfacción de que con sus visiones conservadora y progresista del derecho, aproximaron las leyes a la sociedad y a las personas, reto que ahora deben asumir Gabriel Eduardo Mendoza Martelo y el nuevo magistrado que entre a suplir la vacancia de Cepeda Espinosa.