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Amenazan de muerte a líder de tierras en Urabá

En medio del “paro armado” convocado por el Clan Úsuga, el presidente del organización Tierra y Paz recibió amenazas de muerte en su celular.

31 de marzo de 2016 - 12:54 p. m.
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“Hl hp cree usted que esos perros lo van a cuidar toda la vida perro cuidese q lo tenemos en la mira sapor por una Colombia madre patria para todos sapo hp (sic)”. Esas son las palabras que llegaron al celular de Carlos Yamid Páez, presidente de la Organización Tierra y Paz, que lucha por la restitución de tierras a campesinos desplazados en Urabá.

La amenaza le llegó de un número desconocido en la mañana de este jueves, en medio de la jornada de “paro armado” que convocó el Clan Úsuga para toda la subregión de Urabá, y que se extendió a la región del Bajo Cauca y Sucre, donde esta mañana las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (como también se hace llamar el Clan Úsuga), repartieron un panfleto entre la población civil.

Carlos Páez cree que está amenaza está relacionada con su papel como líder en el tema de la restitución de tierras en la subregión antioqueña. “Yo creo que las presiones que hemos hecho para que el tema de la restitución sea tenido en cuenta dentro del proceso de paz con las Farc, eso ha acarreado a que los empresarios que hoy son dueños de nuestras tierras se sientan un poco acorralados”, le dijo a El Espectador.

Páez le dijo a este medio que esta es la primera amenaza que recibe que este año, pero que los hostigamientos contra su vida son una constante desde hace cinco o seis años, cuando comenzó a reclamar al finca de su padre en la vereda Guacamaya, municipio de Turbo (Antioquia). Incluso, comentó Páez, “ha habido atentados a compañeros, en noviembre del año pasado un compañero sufrió cinco impactos de bala y, a lo largo de los años han asesinado a otros”.

Por esta razón, Carlos Páez cuenta con esquema de seguridad de dos guardaespaldas y una camioneta blindada que le sirve para movilizarse por las carreteras de la subregión, hoy desiertas a causa del paro amado convocado por el Clan Úsuga. Sobre la situación de orden público que se vive en esa zona del país, Páez afirma que “en este momento hay un suspiro de nerviosismo en la región. Toda la zona está paralizada”.

Además, hace un llamado de auxilio a las autoridades nacionales y departamentales, para que “las distintas administraciones y autoridades se sienten a dialogar y miren como resolver la situación. Porque lo que está pasando es que aquí la población queda en medio del fuego, sin saber qué hacer, sin poder moverse ni trabajar”.

 

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