Este viernes comenzó el juicio por la muerte del joven grafitero Diego Felipe Becerra, en el cual se vincula a los coroneles José Javier Vivas y Nelson de Jesús Arévalo, como presuntos responsables de los delitos de fraude procesal, falsedad ideológica en documento público agravada por el uso, ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio; fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y favorecimiento de homicidio.
El proceso se asocia a la modificación de la escena del crimen, ocurrido el 19 de agosto de 2011 en el barrio Pontevedra al norte de Bogotá, luego de que el joven recibiera un impacto de bala que presuntamente le propinó el miembro de la Policía Nacional Wilmer Alarcón.
Gustavo Trejos, el padre del joven, solicitó que se aplazara la diligencia judicial debido a que su abogada estaba en otra audiencia desde este jueves. Sin embargo, Trejos señaló que se han presentado dilaciones por parte de la defensa y Wilmer Alarcón. “El patrullero insiste en no dejar realizar la audiencia. Supuestamente se le está violando el debido proceso porque no está presente el abogado Jaime Gutiérrez”.
Para el juicio la Fiscalía presentará 58 testigos que serán interrogados; además de 64 pruebas documentales respaldadas expertos en medicina forense, balística y grabaciones, que corroborarían la teoría de que el caso se trató de un crimen.
Igualmente, Trejos señaló que espera que se sancione al defensor de Alarcón y se generen otras capturas en altos mandos de la Policía. “En seis oportunidades la defensa no se hizo presente y estamos esperando a que el Consejo Superior de la Judicatura le dé una sanción, en lo posible que le quite la tarjeta profesional y a que se destituyan líneas de mando que no merecen estar en una institución como la Policía.”