El reporte de las autoridades indica que un grupo de delincuentes se presentaron en el sitio donde es operado el pozo 33, y procedieron a incinerar ocho vehículos al servicio de la petrolera encargada de explotar el campo petrolero, y dos contenedores que servían como oficinas a los ejecutivos de la empresa.
Una vez cometido el acto terrorista, los delincuentes se dieron a la fuga, y las autoridades militares y de policía se que hicieron presentes en la zona, descartaron secuestros de algunos funcionarios de la petrolera que se enciontraban en el lugar.