La banda operaba en el municipio de Tuluá, Valle del Cauca, con un gran número de negocios fachada entre pizzerías, lavanderías, panaderías y ferreterías para pasar desapercibida por las autoridades.
Mariano Botero Coy, comandante de la Policía Valle, informó que el modus operandi de la banda consistía en reclutar personas que no fueran sospechosas para las autoridades, entre ellas madres cabeza de familia, ancianos y preferiblemente extranjeros.
Las estrategias eran diversas, desde el uso de maletas doble fondo, guacales de comida, animales, entre otras.
Muchos de los detenidos en los aeropuertos señalaron a las autoridades que fueron engañados y obligados a llevar la droga con amenazas y extorsiones.
Las autoridades tratan de establecer si hay más integrantes de la banda que operen desde el exterior y preparan diversos operativos de manera conjunta con las autoridades internacionales.