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Caminos cruzados

Obligadas por un destino infame, terminaron compartiendo la peor de las desgracias: sus hijos desaparecieron el mismo día.

07 de noviembre de 2011 - 05:00 p. m.
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Pero no fue cuando constataron esta triste suerte, como ocurrió con tantos otros familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia, que las vidas de María Helena Vera de Rodríguez y Elsa María Cortés de Guarín se cruzaron. Su historia, que este año vio caer el telón final, empezó en 1956, en la calle 11 con carrera 6ª, en el centro de Bogotá.

Donde hoy funciona el Centro Cultura Gabriel García Márquez se encontraron por primera vez. Elsa María llegó a Bogotá procedente de Barranquilla, y María Helena de Pamplona (Norte de Santander). La primera se casó en 1950 con José Guarín y la segunda, un año más tarde, con Enrique Rodríguez. En 1956 coincidieron en la Proveedora Litúrgica. Elsa María era secretaria y María Helena auxiliar de contabilidad. El 23 de noviembre de 1957, juntas, sacaron la cédula en el barrio La Candelaria. Sus números eran consecutivos: 20’038.509 y 20’038.510.

En la década de los 50 ambas parieron a sus hijos. Elsa María tuvo ocho y María Helena, tres. La extensa familia, no obstante, nunca fue excusa para dejar de verse por lo menos cuatro veces al año. María Helena era callada e introvertida. Elsa María, al contrario, dejaba saber sus puntos de vista. Cuando sus hijos desaparecieron luego de la toma del M-19 al Palacio de Justicia, esta diferencia se hacía notoria en las reuniones, en los eventos, en las protestas. La herida, sin embargo, era igual de profunda. Con guantes de seda, al destino le tomó tres décadas construir el escenario en donde se forjó la desgracia.

El 1º de octubre de 1985, Cristina del Pilar Guarín comenzó a trabajar en el Palacio de Justicia como reemplazo de Cecilia Cabrera, esposa de Carlos, el menor de los hijos de María Helena. Él era estudiante de derecho, tenía bigote, boca pequeña y pelo castaño. Cristina del Pilar era estudiante de pedagogía, no medía más de 1,60 y tenía una mancha en la mano izquierda que parecía un mapa de Suramérica. Treinta y seis días más tarde vino el M-19, la retoma, la tragedia.

Poco antes de morir, como un fantasma borroso en su lecho de muerte, María Helena solía preguntar: “¿Dónde está Carlos? No ha vuelto a la casa”. Con los años perdió contacto con Elsa María, quien había enviudado en 2001. José Guarín murió el 19 de febrero de ese año, arrinconado por un cáncer de pulmones, uno de garganta y otro de huesos. Enrique Rodríguez no prolongó tanto el suplicio: se infartó.

El 7 de julio de 2011 quizá María Helena no era tan consciente de que dos semanas atrás había muerto una de sus mejores amigas. A fuerza, la vida las llevó de compartir tazas de chocolate, cumpleaños y navidades a caminar errantes buscando a sus hijos en rostros de extraños. A Cristina del Pilar la buscaron “en el frenocomio”; a Carlos, en plazas de mercado y ‘ollas’ llenas de indigentes. Fue César, hijo de María Helena, uno de los que reconoció a Cristina del Pilar que salía con vida en los videos sobre el holocausto del Palacio. Fue René, hijo de Elsa María, quien reconoció a Carlos en esos mismos videos.

Elsa María, con 87 años, y María Helena, con 91, se fueron a la tumba con el mismo peso en el corazón: el de no haber podido volver a ver a sus hijos con vida. Los buscaron en guarniciones militares, en los alrededores del Palacio; salían caminando por las calles con la esperanza de que se los cruzaran en la siguiente esquina. Su súplica nunca fue escuchada. Se vieron por última vez el 16 de noviembre de 2010, en el entierro de Enrique Rodríguez. Seis meses más tarde la muerte las volvió a juntar.

Ecos del proceso judicial

El 6 y 7 de noviembre de 1985 un comando guerrillero del M-19 se tomó a sangre y fuego las instalaciones del Palacio de Justicia en Bogotá. De inmediato el gobierno de Belisario Betancur ordenó la retoma y sucedió la catástrofe. Más de un centenar de personas perdieron la vida y 11 más fueron reportadas como desaparecidas.

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Por estos hechos están siendo procesados por la justicia los general (r) Jesús Armando Arias Cabrales e Iván Ramírez. El coronel (r) Alfonso Plazas Vega fue condenado ya por un juzgado especializado a 30 años de prisión. La sentencia fue apelada y se encuentra próxima a ser resuelta por el Tribunal de Bogotá. Otros implicados en el caso, como el coronel Edilberto Sánchez, han recuperado su libertad por vencimiento de términos.

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