José Ambrosio Cárdenas estaba con Pedro Pablo Ortiz en el momento en que éste decidió asesinar a su patrón, Serafín Hernández Peña, en la finca El Potrerito, vereda San Roque, Municipio de Santana.
Después de eso, aunque no había cometido ningún delito, el hombre huyó durante un año y fue capturado. Aunque el juzgado penal de Moniquirá no encontró pruebas de que él hubiese cometido el asesinato, la Fiscalía lo mantuvo preso, e insistía en su culpabilidad. Estuvo entonces preso desde el 23 de marzo de 1993 hasta el 4 de mayo de 1994.
La demanda ante el Consejo de Estado indica que la Fiscalía 32 de Moniquirá lo mantuvo preso y además "se inventaron" cargos para comprobar su culpabilidad.
Aunque el Tribunal Superior de Tunja lo absolvió, José Ambrosio indicó en su demanda que durante ese año que se sintió perseguido por la Fiscalía vivió un "calvario en su estado anímico y se convirtió en el hazme reír de la población de Santana, hasta el punto que tuvo que emigrar hacia una ciudad donde no conocía a nadie", es decir, la ciudad de Bogotá, dejando atrás a su esposa, a su madre y a su hija menor de edad.
El caso por la condena contra el hombre que no cometió el asesinato de Serafín Hernández ocurrido el 5 de junio de 1991 en Santana, Boyacá, tuvo ponencia de la consejera de Estado Miryam Guerrero.