William Suárez, el cuñado del cerebro de DMG, David Murcia Guzmán, estaba dispuesto a revelarle a la justicia cómo y en qué condiciones la intervenida comercializadora, por orden de Murcia, le entregó $200 millones al personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry, para financiar su campaña en el Concejo a principios de 2008. Lo que se constituiría como la prueba reina en contra del Personero durante el juicio, quedó en el limbo ayer por cuenta de la inasistencia de sus abogados a la audiencia.
Una actuación que, ante la inminencia de la extradición de Suárez —muy posiblemente al final de esta semana será trasladado a una cárcel de Estados Unidos—, podría costarle a la Fiscalía prescindir del testimonio del hombre clave en el supuesto préstamo a Rojas Birry. La ausencia de los defensores del Personero causó suspicacias en la Fiscalía pues desde el viernes pasado tanto ellos (Rafael Sandoval López y Luis Eduardo Salazar) como el Ministerio Público habían sido notificados de la diligencia reservada que se realizaría ayer en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá).
La Fiscalía, luego de varias entrevistas con William Suárez en las que éste ratificó que David Murcia le pidió que le entregara $200 millones a Rojas para su campaña en el Concejo, le solicitó a una jueza de garantías de Cómbita la prueba anticipada, es decir, el testimonio de Suárez antes de que se formalizara su extradición. La declaración, que podría ser utilizada en el juicio que se le sigue al controvertido funcionario –que ha negado insistentemente sus nexos con DMG–, fue aceptada por la jueza. Pero cuando el escenario estaba preparado para la diligencia, los abogados de Rojas no se hicieron presentes.
Paralelamente la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá analizó ayer la solicitud de nulidad de la acusación formulada por la Fiscalía en contra del Personero por el delito de enriquecimiento ilícito. Sin embargo, no hubo humo blanco y sólo hasta el próximo 15 de diciembre resolverá de fondo la petición de los defensores de Francisco Rojas Birry. Entre tanto sigue pasando el tiempo y ya se ajustan varios meses desde que una fiscal especializada lo acusó ante la justicia por sus presuntos vínculos con la captadora de David Murcia Guzmán.
Fuentes de entera credibilidad de la cúpula del ente acusador revelaron que, en esencia, William Suárez iba a corroborar el testimonio que en abril de este año le entregó a El Espectador el joven dirigente Jorge Iván Bonilla, quien relató que conoció a Rojas Birry como jefe de campaña de Samuel Moreno y fue testigo de que en enero de 2008 se produjo el primer encuentro entre Rojas Birry y David Murcia en la feria de DMG, al norte de Bogotá. En dicho encuentro estaban, además de Murcia, su tío Gustavo Guzmán, Daniel Ángel, César Cuevas, Óscar Iván Palacio, Margarita Pabón y Fidencio Mena.
Suárez estaba dispuesto a confirmar que David Murcia comprometió a Rojas Birry a obtener contratos de la Personería una vez hubiera sido elegido, y así se convino que el dinero, los $200 millones, los entregara en su casa. De acuerdo con Jorge Iván Bonilla, dicho monto “era para facilitar la vida de los concejales” y así garantizar su llegada al ente de control, pero, según el dirigente, Rojas se apropió del dinero y jamás cumplió con lo acordado. Poco después el cerebro de DMG y sus socios, Daniel Ángel, Margarita Pabón o Fernando Cediel cayeron en desgracia.
Así las cosas, mientras William Suárez está decidido a echar al agua a Rojas Birry antes de su extradición, su audiencia se embolató por cuenta de la inasistencia de los abogados del Personero. ¿Podrá entregarle su testimonio a la justicia antes de ser extraditado a Estados Unidos?