La Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá definirá este jueves si avala o no el preacuerdo firmado entre la Fiscalía y el joven estudiante de gastronomía, Steven Baquero Ibáñez acusado de asesinar a un compañero en la estación de Transmilenio en hechos registrados el pasado 9 de febrero.
El preacuerdo ha sido cuestionado seriamente por la familia y la defensa de la víctima identificada como Carlos Felipe Vergara, puesto que con el beneficio jurídico el homicida podría pagar una pena de ocho años de cárcel.
En este sentido han cuestionado el hecho de que se haya pactado la entrega de dos lotes funerarios como indemnización para la familia de la víctima, hecho por el cual han solicitado que se rechace dicho preacuerdo.
Baquero aceptó su responsabilidad en el delito de homicidio simple por los hechos registrados en la estación de la Calle 72 de Transmilenio, cuando bajo los efectos del alcohol le propinó una serie de puñadas a su compañero de estudio que acabaron inmediatamente con su vida.
Según los hechos narrados por la Fiscalía, el nueve de febrero Baquero increpó en reiteradas oportunidades a su compañero en el momento en que este se disponía a marcharse a su hogar. En estado de embriaguez lo empujó y luego lo empezó a golpear recriminándole por no quedarse a seguir tomando con él.
Poco después, según la versión de una testigo, los golpes del joven hacia Carlos Alberto Vergara eran cada vez más fuertes e intensos, «desconocía si el señor Baquero tenía un arma corto punzante».
«Uno de los jóvenes sacó algo del cinturón y empezó a darle golpes. Ella retrocedía y se daba cuenta como le pegaba con el puño cerrando», precisó la fiscal en su relato.
Pocos minutos después el joven estudiante de culinaria cayó al suelo moribundo y sangrando, mientras Baquero abrió a la fuerza la puerta de la estación de la Calle 72, saltó a la calle y emprendió la huida.
En esos momentos llegó una patrulla de la Policía y una ambulancia con el fin de brindarle los primeros auxilios al joven que yacía en el suelo de la estación de Transmilenio. En ese momento ante algunas preguntas de los uniformados dijo el nombre de su agresor.
“Pero también entregó más datos que permitieron la individualización del infractor. Como su domicilio, que se le conocía con el apodo de ‘chincheloca’, que era estudiante de Gastronomía del Politécnico Internacional, además de números donde podían contactar a su familia”, precisó la representante de la Fiscalía.
Con estos datos, la policía judicial realizó la corroboración de los datos entregados por el hoy occiso en el centro educativo, con los testigos que estaban en el momento de los hechos y compañeros del Instituto “y todos coincidían”.