La operación se inició hace cinco meses, cuando la Policía tuvo conocimiento de una organización con base en la ciudad de Córdoba (sur de España) que operaba a nivel nacional y que introducía cocaína en cantidades importantes en la provincia andaluza.
Los agentes, tras conocer que se estaba preparando una importante transacción de droga, establecieron un dispositivo en torno a los investigados y comprobaron que se desplazaban a una localidad de Málaga, desde donde trasladaban la cocaína a Madrid.
En la capital española, la organización tenía un "laboratorio" en el que rebajaban la pureza con diversas sustancias, con lo que conseguían duplicar la cantidad de cocaína, para distribuirla en distintas provincias españolas, principalmente Córdoba y Santander.
La Policía da por desmantelada esta organización con la detención de sus supuestos cabecillas, un matrimonio que vive en Córdoba y que eran los encargados de manipular y cortar la droga, y los transportistas que la distribuían por distintas ciudades españolas.