La Policía de Caldas dio a conocer que este lunes fue capturado uno de los presuntos participantes del crimen del exsubdirector del diario La Patria de Manizales, Orlando Sierra.
El coronel Herman Alejandro Bustamante dijo que “en las últimas horas requerida mediante orden judicial se logra la captura de una persona por homicidio agravado, en hechos ocurridos el 30 de enero 2002, en los que muere el periodista Orlando Sierra”.
“El capturado está siendo dejado a disposición de la Fiscalía Novena Especial de Derechos Humanos, la que emanó la orden de captura y estamos haciendo los trámites legales (…) no se sabe de sus vínculos con el homicidio, la orden de captura es con fines de indagatoria”, explicó.
“Venimos haciendo controles en toda la jurisdicción de Manizales, el hombre llega al hospital de Caldas y es requerida por la Policía y le figuran estos antecedentes”, señaló el oficial.
“Tratar de silenciar los medios de comunicación es un acto doblemente terrorista, porque es, al miedo, infundirle el silencio. Ya estamos enfrentando una guerra de armas, como para que tengamos que soportar una batalla de silencios”. Ésta fue una de las últimas reflexiones del periodista Orlando Sierra Hernández, subdirector del diario La Patria de Manizales, en una entrevista que concedió a noticias Caracol el 30 de enero de 2002, horas antes del atentado que le quitó la vida.
Cuando Sierra Hernández estaba a punto de ingresar a su lugar de trabajo, el sicario Luis Fernando Soto Zapata le pegó dos tiros en la cabeza. El periodista murió dos días después y con ese crimen se silenció a la principal voz que, cada domingo, a través de su columna de opinión “Punto de encuentro”, dejaba en evidencia la corrupción de la clase política caldense. Delincuentes de cuello blanco se quitaban así un peso de encima.
Fueron varias las amenazas que recibió por sus artículos, pero nunca bajó el tono de sus denuncias. Para él, era una cuestión de compromiso con el oficio. “Escogí ser periodista. Pero en este oficio, por encima de si se es muy bueno o muy malo, la única y sana condición para hacerlo es el compromiso. Ese compromiso es el que me ha confrontado y por eso he recibido muchas amenazas”, dijo en una entrevista.
Han pasado 10 años desde ese fatal día. En este tiempo la justicia ha condenado a tres autores materiales, pero en él también han sido silenciados casi 20 testigos potenciales que siempre señalaron a políticos como los responsables del crimen. La última vez fue el 26 de diciembre de 2010, en Viterbo (Caldas), cuando asesinaron a Jaime Ospina Millán, escolta del jefe de sicarios de La Galería en Manizales y quien supuestamente fue un enlace entre los autores intelectuales y los materiales.
Desde el comienzo de la investigación se recaudaron importantes testimonios y pruebas que apuntaban a los autores intelectuales. Pese a la cantidad de evidencias, el principal sigue sin ser condenado, aunque parece aclararse el panorama de impunidad que rodeaba el caso. La Fiscalía afirma haber reconstruido los eslabones rotos de la cadena criminal detrás del asesinato y dice estar convencida de que el cerebro responsable de la muerte de Sierra Hernández fue el político caldense Ferney Tapasco González, quien hoy paga una condena por sus alianzas con las Auc.
Tapasco ha sido acusado formalmente, y desde el pasado 8 de noviembre se espera la fecha del juicio en el que el ente acusador presentará las pruebas, entre las que, curiosamente, están las versiones que se ventilaban casi desde el mismo día del homicidio. Debido a que el juez especializado de Manizales es cliente del abogado que hoy defiende a Tapasco, el juicio será en Pereira.
Junto a Tapasco González irán a juicio tres integrantes de su íntimo círculo de seguridad. Se trata de Jorge Hernando López Escobar, su hermano, Fabio López Escobar, y Henry Calle Obando. Para la Fiscalía, cada uno de ellos sería un eslabón entre el político y el asesinato del periodista. A través de los tres supuestos copartícipes llegó la orden al grupo de sicarios.
Para la justicia, Tapasco tuvo motivos suficientes para querer la muerte del subdirector de La Patria, por sus constantes denuncias frente a las actividades irregulares del político. En estos 10 años desde el crimen, las autoridades terminaron por revelar que detrás del acusado existía una realidad más oscura de la que Sierra Hernández alcanzó a denunciar, como lo confirma la condena que paga por sus nexos con las autodefensas en Caldas y, especialmente, con el comandante del frente Cacique Pipintá, alias Alberto Guerrero, y el exjefe político de las Auc, alias Ernesto Báez. La condena demuestra la manera como combinaba el poder de la política y las armas.
Y es que, según la investigación, Tapasco se movía fácilmente entre ambos mundos. Como evidencia, la Fiscalía muestra su círculo cercano de colaboradores, quienes terminaron envueltos en investigaciones por asesinatos de personas, que en algún momento fueron contradictores del político. Como ejemplo están las muertes de José Alberto Correa Montañez, quien fue suplente de Tapasco en la Asamblea de Caldas, y de Luis Eduardo Muñoz, concejal de Palestina (Caldas).