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Dos episodios incómodos en el DAS

Subdirectora de Operaciones da su versión de los hechos en los que ha sido relacionada: el caso ‘Job’ y las denuncias de Rafael García.

23 de febrero de 2009 - 06:00 p. m.
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“Aquí están buscando un chivo expiatorio y quieren que sea yo. Pero no voy a permitir que eso suceda y no tengo por qué asumir responsabilidades que no tengo”. Así de enfática respondió la subdirectora de Operaciones del DAS, Marta Inés Leal, al ser interrogada por El Espectador sobre dos episodios en los cuales terminó relacionada y que tienen que ver con anomalías en su labor en el hoy por hoy cuestionado organismo de inteligencia.

Leal, quien ingresó al DAS en 1996 como profesional en Relaciones Exteriores al área de análisis y tiene un doctorado, ha tenido que darle explicaciones a la justicia por dos casos: el primero, su presunta alteración de un informe que documentaba la polémica reunión de emisarios del jefe paramilitar Don Berna con funcionarios de la Casa de Nariño, ocurrida en abril del año pasado. El encuentro, revelado por la revista Semana, escandalizó al país. Pero, lo más grave es que la Procuraduría ha encontrado irregularidades que salpican a Leal y a la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado.

Según el Ministerio Público, Leal y Hurtado “faltaron a la verdad en relación con la fecha de creación, elaboración y entrega del informe de inteligencia, haciendo de paso con ello incurrir en error al funcionario instructor”. Dicho de otro modo, que se falsificó un documento para blindar la participación del DAS en la polémica reunión. El asunto tiene que ver con que, de acuerdo con la Procuraduría, Leal —quien asistió al encuentro con Job en Palacio— nunca elaboró un reporte de lo sucedido, como se dijo en su momento, y sólo lo hizo el día en que Semana destapó el escándalo. Por eso la vinculó a un proceso disciplinario y de hecho la Fiscalía indaga el tema por una presunta falsedad.

Sobre esta investigación Leal prefirió dar sus explicaciones a la Procuraduría y sólo se limitó a expresar que el organismo de control no ha evaluado las pruebas que ha aportado al expediente. Pero éste no es el único capítulo incómodo que ha tenido que sortear la hoy subdirectora de Operaciones de Inteligencia Marta Leal. En dos declaraciones de diciembre de 2005 y febrero de 2006, el ex director de informática del DAS y testigo de la parapolítica, Rafael García, la mencionó como una de las personas que sabía de un listado de sindicalistas que le fue entregado al bloque norte de las Auc para que fueran asesinados.

García recordó que los listados de sindicalistas se los envió Leal a través de algunos detectives de la subdirección de Análisis porque “no estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo, es decir, con la entrega de tales nombres a grupos de autodefensa para asesinarlos”. La declaración tiene una connotación grave porque, de haber sido así, Leal no denunció oficialmente lo que estaba ocurriendo con el presunto exterminio de sindicalistas, al parecer, apalancado desde el DAS. El homicidio del profesor Alfredo Correa de Andreis, por ejemplo. Según García, su nombre apareció en el listado que le envió Leal. De hecho, el cuestionado ex director Jorge Noguera, hoy en prisión, está vinculado con este expediente.

Marta Leal tiene una versión diametralmente opuesta. Dice que García miente, que nunca se enteró de ninguna lista de sindicalistas que después aparecieron asesinados, que García incurre en muchas contradicciones en su relato, que todas sus explicaciones ya se las entregó a la Fiscalía y que ella misma fue víctima de la administración de Noguera, de la que dijo “casi que me extraditaron y humillaron” hasta exigirle su renuncia porque siempre fue renuente a entregarle información confidencial al entonces secretario general del DAS, Giancarlo Auque —también procesado por la justicia— sin los debidos protocolos establecidos. “¿Por qué no investigan a Auque?”, dijo Leal. Sus explicaciones en estos dos incómodos casos deberán ser aclaradas por la justicia.

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