Carlos Marín Guarín, de 40 años, conocido como ‘Pablo’ o también bajo el nombre de Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, actualmente detenido por otros cargos en Colombia, fue acusado por el secuestro en 1999 de un empresario estadounidense, en uno de los casos, y de dos periodistas en el 2003, incluida una británica, en el otro.
Jeffrey A. Taylor, fiscal asistente a cargo de la división de seguridad nacional, dijo que miembros del Eln secuestraron al estadounidense Matthew A. Burchell y lo mantuvieron como rehén durante 15 meses, hasta agosto del 2000.
Indicó que Marín Guarín le dijo a Burchell y los que negociaban su liberación que Burchell -sometido a dos montajes de ejecución para presionar por el pago- fue secuestrado para pedir un rescate a Estados Unidos o a la empresa británica para la cual trabajaba.
La acusación identifica a Guarín Marín como comandante del frente oriental del Eln y dice que actuaba como negociador del rescate.
El segundo caso se refiere al secuestro en enero del 2003 de los periodistas Scott A. Dalton, de Estados Unidos, y la británica Alison Ruth Morris, mientras trabajaban para el diario Los Angeles Times en la provincia colombiana de Arauca.
Ambos estuvieron secuestrados por 12 días, tiempo durante el cual Guarín Marín los forzó a entrevistarlo y exigió al gobierno colombiano la formación de una comisión y el cumplimiento de ciertas acciones para liberarlos.
El Eln es considerado por el Departamento de Estado como una organización terrorista, junto con las Farc. Esta es aparentemente la primera vez que uno de sus miembros es acusado en un tribunal estadounidense.
Morris, periodista independiente en la Florida, dijo que prefería no comentar sobre la acusación, pero dijo que espera "que llegue el día que no haya más secuestros que reportar en Colombia".
"Parece ser una buena ocasión para destacar que sigue habiendo mucha gente secuestrada en Colombia, que ha estado secuestrada por muchos meses o años", indicó. "Y hay otros que sospechan que sus seres queridos murieron en cautiverio, pero no hay manera de saber qué sucedió en realidad".
Funcionarios colombianos dicen que hay veintenas, a lo mejor centenares, de personas que están secuestradas por rebeldes izquierdistas por razones políticas y económicas.