Los miembros de la Brigada 11 se quedaron esperándolo. El mayor Luis Horacio Restrepo, quien se debía integrar a este grupo el pasado 5 de enero, no llegó a las instalaciones castrenses. Había sido aprehendido 17 días antes, el 19 de diciembre a las 5:30 de la tarde, en la base militar de Catam. “Tiene una orden de captura con fines de extradición”, le notificaron. “Están equivocados”, les respondió él a los hombres del DAS que lo detuvieron.
En Catam, Restrepo esperaba un avión que lo llevaría a pasar vacaciones en Valledupar, pero su destino no fue la capital cesarense sino el Batallón de Policía Militar Nº 13 en Puente Aranda, Bogotá. Diez días después fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá). Aún se encuentra allí, compartiendo el pabellón dos con unos 180 hombres que, al igual que él, han sido solicitados por el gobierno estadounidense para ser juzgados en ese país.
El pasado 14 de febrero, 37 días después de que lo confinaron en Cómbita, la Embajada norteamericana le remitió al ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, el requerimiento formal de su extradición. Patrick Hearn, fiscal de la sección de narcóticos y drogas peligrosas del Departamento de Justicia, solicitó al militar por ser presunto miembro de una banda de narcotraficantes, aunque en Colombia aún no se ha abierto ninguna investigación en su contra por este delito.
Hasta antes de su captura, su hoja de vida era impecable. Recibió dos medallas por servicios distinguidos en orden público, dos por mérito militar y una cuando cumplió 15 años al servicio de las Fuerzas Militares. Sólo en una ocasión fue sancionado disciplinariamente. “Después de todos los honores que le dieron, ahora es una escoria para el Ejército”, exclama con frustración Eliana Orozco, su esposa. “Luego de 18 años de trabajo tenemos una casa y un carro. Esas son todas nuestras propiedades”.
Luis Horacio Restrepo es el primer militar colombiano detenido en servicio activo con fines de extradición. El Ejército lo retiró de sus filas el mismo día que fue capturado. Pero su pliego de cargos no sólo incluye sus supuestas actividades relacionadas con estupefacientes. El gobierno estadounidense, que no deja atrás el tema de la estrecha relación entre narcotráfico y terrorismo en Colombia, también lo acusa de haber trabajado al servicio de las autodefensas.
“Estos hechos son aislados, las FF.MM. tienen más de 250.000 hombres y la institución posee muchos controles. Me preocupa la sociedad en la que estos problemas surgen”, expresa el general (r) Néstor Ramírez.
Los narcos en la costa
Según el fiscal Hearn, Restrepo Martínez hace parte de una organización criminal liderada por Jaime Medina, un tolimense de 53 años. Según el Departamento de Justicia, Medina, Restrepo y ocho colombianos más conformaban esta banda, que estaba bajo la lupa de las autoridades desde 2005. Operaba en el norte del país construyendo y administrando laboratorios de cocaína y trabajaba en conjunto con las Autodefensas Unidas de Colombia en la Sierra Nevada.
Para el mayor (r) de 38 años de edad, la costa norte no le es ajena. Nació en Valledupar, allí viven su esposa y sus tres hijos, y en esa región ha pasado gran parte de su vida. Luego de terminar el curso de mayor en la Escuela Superior de Guerra, en enero de 2006 fue trasladado a Santa Marta como jefe de operaciones del Batallón de Infantería José María Córdova. Según su indictment, allí fue cuando empezó a cooperar con el tráfico de droga en la zona.
De acuerdo con esa acusación, el militar advertía del movimiento de sus tropas a los ‘narcos’ para proteger las caletas y avisaba cuando sus soldados subían la montaña, en la Sierra Nevada, para que Jaime Medina y sus colaboradores alcanzaran a destruir laboratorios. “En Cómbita él se encontró con Medina. Éste ni siquiera lo reconoció”, afirma su esposa, y asegura también que el único contacto que tuvo su marido con éste fue por el negocio de un carro, ya que Medina tenía una compraventa de automóviles en Barranquilla. La Sierra Nevada siempre ha sufrido la presencia de grupos armados ilegales, por unas rutas para el comercio de alucinógenos que son muy apetecidas. En 2006, de los bloques Norte y Resistencia Tayrona se desmovilizaron 3.711 hombres, pero del espacio que dejaron se apropiaron Los Mellizos y su banda Los Nevados, por lo que el narcotráfico no desapareció de la región. Ahora que Los Mellizos también cayeron, falta ver si un nuevo jefe ‘narco’ se adueña del negocio en la zona.
Luis Horacio Restrepo sigue en su celda de Cómbita. Su caso todavía no ha llegado a la Corte Suprema de Justicia, pero si ésta aprueba su extradición, tendrá que tomar un avión para ir a defenderse ante la justicia norteamericana. Aunque su familia y sus allegados consideran indigna su situación, el gobierno de Estados Unidos cree tener lo justo para encarcelarlo por narcotráfico.
Otras acusaciones
En el transcurso del año han sonado otros casos de miembros del Ejército acusados de tener nexos con ‘paras’ o con ‘narcos’. En febrero fue capturado el mayor (r) del Ejército Juan Carlos Rodríguez, alias ‘Zeus’, quien desde entonces ha afirmado en indagatoria que varios oficiales tienen vínculos con el Cartel del Norte del Valle. El 14 de marzo fue detenido en Zarzal (Valle) el capitán Carlos López, quien llevaba en su carro cinco kilos de cocaína. Y la semana pasada, la Fiscalía ordenó la detención del coronel Hernán Mejía, del teniente coronel José Ruiz, de un sargento primero y un sargento retirado, por posibles vínculos con paramilitares.