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El rostro del cautiverio

Aunque han transcurrido seis días desde que Zenaida Rueda Calderón, alias Miryam, se entregó con un secuestrado a una unidad militar en un punto ubicado a 50 kilómetros del municipio de Uribe (Meta), sólo hasta el jueves el país conoció el rostro de esta guerrillera que, después de pertenecer por 18 años a las Farc, decidió escaparse el pasado 2 de enero con Juan Fernando Samudio, un empresario bogotano que, de no ser por la fuga, hubiera cumplido hoy 20 meses en poder del frente 51 de este grupo ilegal.

08 de enero de 2009 - 06:00 p. m.
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La demora para presentar públicamente a Miryam se debió a que, según el Ministerio de Defensa, establecer sus antecedentes legales y la veracidad de la historia era prioritario. El jueves, la cabeza de esta cartera, el ministro Juan Manuel Santos, aseveró que Miryam sí podría acceder a una recompensa por haberse entregado con un plagiado. “El Gobierno está convencido de que ella merece los beneficios jurídicos y económicos, como lo hicimos con Isaza”, dijo Santos, al referirse al caso del guerrillero que ayudó al ex congresista Óscar Tulio Lizcano a recobrar su libertad.

Luego de un breve recuento de la fuga, hecho por Juan Fernando Samudio, Miryam habló por primera vez. Manifestó que le había sugerido a Samudio dejarlo en una vía segura e irse por su parte, pues temía que los soldados la lastimaran. “Nosotros veíamos lo de los falsos positivos y los comandantes nos decían que así como mataban a civiles y los hacían pasar por guerrilleros, así nos matarían a nosotros aunque estuviéramos indefensos (…). Es que a nosotros nos decían que a las guerrilleras que se entregaban las violaban los soldados. Y a los guerrilleros, también”.

Todavía no se ha definido la recompensa que se le otorgará a esta desmovilizada, ni si piensa salir del país y vivir en el extranjero. El ministro Juan Manuel Santos, por su parte, señaló que aunque el monto de la cifra aún estaba por determinarse, sí podía asegurar de antemano que iba a ser muy buena. “Cada caso será evaluado con lupa, porque existe la posibilidad (de que se vuelva un negocio la entrega de secuestrados) –indicó Santos–. Para el año 2009 la consigna es no bajar la guardia un solo milímetro. Todo lo contrario, es incrementar la ofensiva”, concluyó el alto funcionario.

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