No obstante, 50 de esos expedientes aún siguen en etapa preliminar, sin mayores pistas o autores identificados. Y, peor aún, existen 57 casos sobre los que el Estado no tiene información alguna del proceso. Este es el diagnóstico que hace la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), en el marco del Día Mundial contra la Impunidad, que se celebra hoy.
El primero en la lista es Carlos Ramírez París, asesinado en febrero de 1977 en Norte de Santander. El último de los reporteros asesinados, según documentó la FLIP, es Luis Eduardo Gómez, cuyo crimen ocurrió en junio pasado en Antioquia. En la larga lista figuran los procesos de periodistas como Guillermo Cano, exdirector de El Espectador, Héctor Giraldo, Jorge Enrique Pulido, Diana Turbay, Jaime Garzón, entre muchos otros.
Los números son dramáticos. En el 41% de los casos de crímenes contra periodistas el Estado no ha podido judicializar a los responsables. Y se estima que el 64% de estos expedientes están en la impunidad “y con pocas posibilidades de salir de ella”. De esos 139 procesos sólo se ha logrado llevar a los estrados judiciales a los responsables en 19 ocasiones. De hecho, en ocho oportunidades se han dictado sentencias absolutorias.
En síntesis, tal como ocurre con otros crímenes de dirigentes políticos, jueces o magistrados, defensores de derechos humanos y mucho más, en los asesinatos contra reporteros ronda la impunidad. De hecho, en diciembre de este año prescribirán 10 casos de homicidio, porque la justicia, en 20 años, fue incapaz de procesar a los culpables.