Desde ya se advirtió que ninguno de los extraditados podrá ser condenado a cadena perpetua debido al acuerdo de extradición sellado entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’ y Francisco Zuluaga Lindo, alias ‘Gordolindo’ se presentaron ante el juez William Turnoff, ambos vestidos de pantalón y camisa color café, con grilletes en las muñecas y los tobillos. Los dos desmovilizados se identificaron con nombre y apellido ante el juez y le dijeron su edad. Ninguno de los dos presentó sus alegatos en la audiencia preliminar.
Los fiscales y el abogado defensor de los colombianos, Dennis Urbano, le informaron al magistrado que habían acordado que Vanoy Murillo, de 60 años, y Zuluaga Lindo, de 38, permanezcan detenidos sin derecho a fianza mientras esperan el inicio del juicio por acusaciones relacionadas con el narcotráfico. Ambos continuarán presos en una cárcel federal del centro de Miami.
De acuerdo con información judicial, Vanoy Murillo y Zuluaga Lindo fueron acusados en 1999 de tráfico de cocaína en un caso en el que la mayoría de las 33 personas que enfrentaban cargos ya fueron condenadas. El caso, no obstante, permanece abierto.
Durante la breve audiencia judicial, Vanoy Murillo y Zuluaga Lindo se mostraron relajados y sonrientes, y conversaron entre ellos antes de que comenzara el procedimiento judicial. El magistrado los llamó a ambos al estrado y les dijo que tenían derecho de contratar un abogado o de lo contrario a pedir un defensor público, y les advirtió que cualquier declaración que efectuaran podía ser utilizada en su contra.
De inmediato les notificó que estaban en el tribunal por un caso pendiente de 1999, relacionado con la violación de normativas federales por presunto narcotráfico. Junto a ellos se ubicó Urbano, que se presentó ante el juez Turnoff como el abogado temporal de ambos, mientras el Departamento del Tesoro emite una autorización que le permita recibir dinero de los dos paramilitares federales como pago de sus aranceles. El gobierno estadounidense debe antes estar seguro de que ese dinero no provenga del narcotráfico.
El juez había fijado la próxima audiencia judicial para el 29 de mayo, pero accedió aplazarla hasta el 4 de junio a pedido de Urbano. Al salir del tribunal, el abogado dijo a la prensa que todavía no ha podido hablar con sus defendidos ni con los fiscales, por lo que aún no ha determinado la estrategia de la defensa. Se negó, asimismo, a decir cómo se había puesto en contacto con los paramilitares colombianos para representarlos ante la justicia.
En Nueva York
Mientras tanto, Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, compareció ante el juez Richard Berman, de la Corte Federal de Manhattan, después de haber pasado la noche en el cercano Centro Correccional Metropolitano, MCC, de Nueva York.
Con aparente calma y la ayuda de un sistema de traducción simultánea, el también conocido como ‘Adolfo Paz’ asistió a su primera vista ante un tribunal en Manhattan y se declaró no culpable de cargos relacionados con la importación de miles de kilogramos de cocaína a Estados Unidos y lavado de los fondos obtenidos con ese tráfico.
"Cuando cualquier ciudadano se enfrenta a cargos de conspiración y tráfico de más de cinco kilos de cocaína, las penas pueden ir desde diez años hasta cadena perpetua", explicó tras la vista el abogado de Murillo, Paul Nalven.
Según el escrito de la Fiscalía, Murillo era el "líder de facto de la organización, encargado de sus actividades de narcotráfico, incluidas el transporte de cocaína y las operaciones financieras".
Durante la vista, el fiscal federal Eric Schneider recordó que el detenido fue relacionado con un grupo terrorista y actividades de narcotráfico en Estados Unidos, así como con varios asesinatos, entre ellos el de un congresista.
Según las autoridades colombianas, Murillo perteneció a "Los Pepes", un grupo de sicarios que libró una guerra sin cuartel contra el jefe del cartel de la cocaína de Medellín, y fue integrante de bandas de la delincuencia de esa ciudad.
En cambio, su letrado declaró que desde que lo conoce, Murillo "siempre se ha comportado como un caballero y ha mantenido una actitud respetuosa y calmada", al tiempo que para "las autoridades colombianas se había convertido en consultor en el proceso" de desmovilización de paramilitares.
"Hasta tal punto las autoridades colombianas confían en su importante labor negociadora que en la prisión donde estaba tenía su propia oficina con fax y mesa y trabajaba como un hombre de negocios", explicó Nalven.
Por ello y porque "no supone en absoluto una amenaza física para nadie", el abogado solicitó sin éxito que el régimen carcelario de Murillo no sea de alta seguridad, sino que se le permitan las condiciones del resto de la población carcelaria, como preso común.
El magistrado, que no atendió la petición del abogado, concedió cuatro meses a las partes para que se familiaricen con el caso y recaben la documentación necesaria para continuar con el proceso y las citó para el próximo 16 de septiembre. Los 11 restantes comparecerán ante los jueces federales de los distritos en los que enfrentan acusaciones, que incluyen a Washington y Texas.