Desde el año pasado, cuando la salida de Mario Iguarán de la Fiscalía General de la Nación se aproximaba y empezaban a barajarse nombres de posibles candidatos a sucederlo, ya se advertía que la elección del próximo Fiscal iba a estar para alquilar balcón, aunque pocos sospechaban que iba a ser tan compleja y dilatada. Pero las tensiones a causa de este nombramiento no sólo se han generado entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia. El jueves pasado, al finalizar la última Sala Plena, quedó en evidencia que en el interior del alto tribunal han comenzado a aparecer fisuras y posturas encontradas que, además, no tienen que ver sólo con la interinidad en el organismo investigativo.
A través de fuentes en la Corte Suprema, El Espectador estableció que las múltiples presiones que se manifiestan pidiendo que se escoja fiscal han derivado en que los debates en esta corporación se desarrollen desde dos orillas. Por un lado, un grupo de magistrados reclaman que la terna presentada por el presidente Uribe es viable y refutan que se dilate más la elección. “Pero ese grupo también les hace llegar mensajes todo el tiempo al fiscal (e) Guillermo Mendoza y al vicefiscal (e) Fernando Pareja, les dicen que serán reemplazados mañana. Es como si quisieran asustarlos para que no tomen decisiones fuertes”, le dijo a este diario una fuente que ha seguido muy de cerca el proceso.
El jueves pasado este sector criticó por igual la larga presidencia temporal del magistrado de la Sala Civil Jaime Arrubla Paucar, quien es vocero de la corporación desde febrero de este año, luego de que Augusto Ibáñez renunciara al haber cumplido su tiempo como presidente de la corporación. El señalado grupo de magistrados protestó al afirmar que Arrubla, por su carácter de interino, no tiene la fuerza ni el liderazgo que requiere la vocería del alto tribunal. Desde hace cuatro meses, en varias salas plenas, los magistrados han votado, sin éxito, la elección del nuevo presidente del máximo organismo de la justicia ordinaria. Tampoco han logrado determinar quién sucederá a Isaura Vargas, ex integrante de la Sala Laboral que culminó su período en agosto de 2009.
En abril pasado, la alianza Elección Visible había advertido que, cada vez que se cita a Sala Plena, el reemplazo de la magistrada Vargas es el primer asunto en el quórum del día, atrasando las elecciones de fiscal y de presidente de la Corte. Señaló, asimismo, que el voto del magistrado faltante podría ser definitivo a la hora de salir elegido el próximo Fiscal General. Y aunque algunos magistrados quieren que la marea se baje, el jueves pasado, mientras la discusión en Sala Plena seguía, otra cuestión volvió a caldear los ánimos: la posibilidad de que uno de sus miembros sea el primer ministro de Justicia del Gobierno de Juan Manuel Santos.
Personas cercanas al presidente electo le comentaron a este diario que el hombre en la mira es, precisamente, Arrubla, y que habría dos candidatos más de la Sala Penal. La posibilidad de que uno de los magistrados pasara a formar parte del Ejecutivo hizo efervescencia en la Sala Plena, al punto de que tres magistrados se retiraron del recinto. Conocidos de Arrubla aseveran que éste no piensa convertirse en ministro. El segundo bloque de magistrados, cuya posición se enfrenta con la del primero, pide que el nombramiento de fiscal se haga sólo hasta que se posesione el próximo Presidente de la República porque, dijeron, podría pretender que alguno de los actuales aspirantes renuncie y que la terna se recomponga con un candidato propio.
Pero la verdad es que, hoy por hoy, la elección del Fiscal, así como la del vocero de los magistrados —y hasta la del reemplazo de Isaura Vargas—, siguen empantanadas. El Espectador conoció que Santos Calderón piensa mantener la última terna postulada por el presidente Uribe, compuesta por la procuradora Margarita Cabello, el ex magistrado de la Corte Suprema; Jorge Aníbal Gómez y el consejero de Estado Marco Antonio Velilla, quienes no han manifestado intención alguna en renunciar a su aspiración. Y que, además, personas interesadas en que se escoja a uno de los candidatos han enviado razones a los otros ternados para que les ‘cedan’ sus votos a cambio de beneficios.
Por ahora, sigue la expectativa por saber el rumbo que tomarán estas acaloradas discusiones en la próxima Sala Plena.