Del casi medio siglo que tiene el conflicto colombiano, el almirante (r) Álvaro Echandía vivió 40 en las filas de las Fuerzas Militares. Marino, experto en inteligencia, curtido en los avatares de la guerra y la estrategia, hasta septiembre pasado fue comandante de la Armada. Más tardaron los medios en registrar su salida de la línea de mando, que en oficializarse su nombramiento como director de la nueva Agencia de Inteligencia Nacional (ANI).
En diálogo con El Espectador, el oficial (r) sostuvo que hasta enero próximo la entidad comenzará a producir documentos de inteligencia, que no tiene potestad para intervenir teléfonos ni desarrollar operaciones, que esos tiempos del espionaje burdo del DAS jamás serán reciclados y que no va a haber persecución alguna o satanización de las organizaciones de derechos humanos. Esta es su primera entrevista.
¿Esto no es un DAS en cuerpo ajeno?
Esta es una institución moderna. Colombia avanzó mucho en los últimos años en inteligencia militar y la prueba son los resultados que vemos hoy en día. Pero la inteligencia civil se fue quedando y el Estado fue dejando que esa inteligencia fuera más de lo mismo, una inteligencia policial que no evolucionó hacia una inteligencia civil, hacia una inteligencia estratégica al servicio del Estado, no de un gobierno de turno.
Se suponía que el DAS estaba para eso, pero se torcieron las prioridades. ¿Qué controles tiene previstos para evitar que se reedite el espionaje?
La agencia tendrá unos controles muy rígidos. Va a contar con un inspector general que le puede reportar directamente al presidente, con facultades para inspeccionar cualquier proceso. Además, vamos a tener una estructura muy fuerte de Asuntos Internos que blindará a la Agencia para que la información que se recolecte no terminé en manos de las mafias.
Las ‘chuzadas’ del DAS pervirtieron el concepto de inteligencia en el país. ¿Acaso esa es la única forma de hacerla?
No. Esta Agencia va a analizar fenómenos que sean una amenaza contra el Estado; no va a perseguir a personas.
¿Qué es una amenaza para el Estado? Le pongo un ejemplo: el DAS en su momento pensó que la Corte Suprema era un riesgo para el gobierno Uribe, y vea en lo que terminó ese chiste.
Jamás una rama del poder podrá ser una amenaza para el Estado. Es imposible pensar que el Senado o la Corte Suprema de Justicia son una amenaza, porque ellos son el Estado mismo. Hay que hacer lo contrario, protegerlos para que puedan ejercer sus funciones libremente. Nosotros vamos a producir inteligencia para el Estado, nuestro cliente básicamente va a ser el presidente y el Consejo de Seguridad Nacional.
¿Las directrices se las dará el presidente de la República?
Las directrices las da el alto gobierno, que nos puede pedir requerimientos de inteligencia. Si la Agencia ve que hay un tema que puede ser de interés nacional, éste se trabaja. Vamos a monitorear casi que en tiempo real todo lo que hace la ANI. No puede haber una rueda suelta. Si un agente está haciendo algo tiene que haber un documento que lo soporte y un protocolo firmado.
¿La ANI va a tener alguna función de policía judicial?
No.
Es decir, ¿no podrán intervenir ningún teléfono?
No, no lo vamos a hacer. Si consideramos que hay que hacerlo, se lo pediremos a la Fiscalía.
¿La agencia va a compartir información de inteligencia con la Policía o el CTI?
Así es. Si tenemos información que consideramos de utilidad para la Policía, se la entregaremos. Nosotros no podemos hacer capturas ni operativos. Si hay información que pueda conducir a la captura de un cabecilla de las Farc o de una banda criminal, pues la entregaremos. Pero nosotros nunca haremos una captura u operativo. Eso nos da a nosotros una fortaleza muy grande: no vamos a competir con las agencias de inteligencia que existen.
Si no pueden hacer interceptaciones ni operaciones, ¿cómo producirán sus documentos de inteligencia?
Nosotros sí podemos hacer vigilancia del espectro electromagnético, que es diferente. No podemos interceptar conversaciones privadas, por ejemplo, las que se hacen a través de un celular. El uso del espectro electromagnético es una cosa diferente. Además, nos vamos a nutrir de la información que tienen las otras agencias. Vamos a tener agentes de alto nivel, analistas políticos, económicos, en fin. También podemos tener fuentes que nos den información y vamos a tener agentes de inteligencia recolectándola.
¿Pueden, dentro de sus funciones, infiltrar a las Farc, por ejemplo?
Sí. Lo que pasa es que no queremos entrar en el tema táctico, no es nuestra esfera.
Almirante, ¿cuáles son los temas de inteligencia estratégica que hoy deben preocuparle al país?
El terrorismo, las bacrim, la corrupción que amenaza al Estado, no la de un funcionario, de dos o tres, sino cuando es un sistema que pone en riesgo al Estado, y la minería ilegal. Todas esas investigaciones las vamos a hacer respetando los derechos humanos.
¿No veremos entonces agentes espiando en el Congreso, las Cortes o en los sindicatos?
No. Es absolutamente inaceptable espiar a una institución del Estado, eso es contra natura. Si dentro de una entidad hay corrupción, pues tenemos que advertirla a las autoridades. Per se un sindicato no puede ser malo. Hay que manejar con mucho tacto eso, no podemos penetrar a las instituciones, mucho menos a las que son el pilar del Estado.
¿Por qué existe la sensación de que la interceptación de teléfonos es la única forma de hacer inteligencia?
No. Lo que pasa es que es lo que más ruido hace. Si alguien quiere saber lo que piensa un periodista, ¿cuál es la forma más fácil de averiguarlo? Pues ir a donde el periodista, pedirle una cita y preguntarle qué piensa sobre un tema. Es la forma más fácil y respetuosa de saberlo, y esa persona va a quedar agradecida de que le hayan preguntado su opinión. Pero cuando uno intercepta el teléfono de una persona de bien, por ejemplo, de un periodista, ¿qué habla esa persona por teléfono? Pues llama a su casa a decir a qué horas va a llegar, hace una reserva, se encuentra con un amigo, pero no discute por teléfono un tema de fondo.
Con esa persecución del DAS a defensores de derechos humanos, ¿cómo va a hacer para construir confianza con ellos?
La confianza se construye con el tiempo. Ellos, estoy seguro, terminarán entendiendo que lo que está haciendo la Agencia es un trabajo de Estado que no violenta a las organizaciones. Nosotros no tenemos por qué investigar organizaciones de derechos humanos. Ellos están haciendo su trabajo, que están velando por algo, que tienen un fin bueno. No se debe satanizar. No lo vamos a hacer, no vamos a perseguir a nadie. En nuestros estatutos quedó prohibido recolectar bases de datos en función de un grupo político, una raza, una religión o una institución a la que pertenezcan.
¿Buscaría una reunión con ellos para plantearles esto?
Sí, sería un diálogo muy abierto. Hay que quitarle ese manto gris que tiene la inteligencia.
Pero como marino, con 40 años de carrera militar, ¿sinceramente no me dirá usted que no hay guerra jurídica en Colombia?
En los últimos 50 años Colombia ha vivido una situación de muchas contradicciones y lógicamente dentro de ellas hay grupos que propenden por ciertas libertades o restricciones. Depende del punto de vista. Indudablemente sí ha habido guerra jurídica. Una de las cosas que queremos es un Estado que sea más transparente, que sea, como dice el presidente, una urna de cristal.
¿Cuál es hoy la amenaza más grande que tiene el Estado?
El terrorismo, alimentado por el narcotráfico. No sólo el de las Farc, sino también el del Eln o las bandas criminales.
¿Cómo será la estructura de la nueva agencia de inteligencia?
La estructura es muy sencilla: un director, un inspector general. Vamos a tener un staff, un centro de protección de datos muy fuerte, moderno, con alta tecnología, y vamos a tener tres direcciones: una de inteligencia y contrainteligencia, que es el área misional de la agencia; un director de asuntos internos, que es el que blinda la Agencia contra el espionaje, y una dirección de gestión institucional, que maneja el área administrativa y financiera.
¿Y en esas tres direcciones va a poner a civiles o militares?
Una mezcla. Vamos a poner una mezcla de gente civil y gente militar, y la idea es que en el futuro sea sólo gente civil. Las grandes agencias de inteligencia fueron fundadas por marinos: la CIA en Estados Unidos, el MI-6 en Inglaterra y aquí, en Colombia, pues por el suscrito.
¿Cómo se forma la gente en inteligencia si no en las Fuerzas Armadas?
Tendremos que utilizar unas semillas que vamos a traer de las Fuerzas Militares y de otras instituciones, y a tener una academia para formar a nuestra gente con unos estándares de ética.
¿Cuántas personas van a trabajar en la Agencia?
Esperamos tener en el año 2012 unos 300 funcionarios y para 2014 el doble.
¿Va a recibir detectives del DAS?
No vamos a hacer ninguna transferencia automática de gente del DAS a la Agencia. El que quiera postularse deberá seguir un difícil proceso de selección. Cada caso será evaluado.
¿Qué pasará con los archivos del DAS que recopilaron en 58 años?
Entran en un proceso de tres fases: la primera es de transición, para que los archivos no vayan a ser manipulados o sustraídos. La Procuraduría va a hacer un acompañamiento para cuidar, digámoslo así, el congelamiento de los archivos. De otra parte, existen expedientes abiertos que se relacionan con algunos de esos archivos y las autoridades judiciales pueden seguir haciendo requerimientos. Por último, se va a hacer una depuración, guardando un estricto protocolo de Naciones Unidas: sacaremos la información que no se necesite para los fines de Estado o pueda vulnerar la privacidad de las personas. La que sirva podrá ser útil para asuntos académicos o investigaciones históricas. Es probable que mucha de esa información salga a la luz. Lo demás será utilizado como insumo por las otras agencias del Estado.
¿Dónde van a reposar esos archivos?
Se está determinando aún.
¿Cómo vigilará el pago de los gastos reservados de la ANI?
Además de los controles por parte del inspector y asuntos internos, vamos a tener un software especializado sobre el control del gasto que nos permitirá en tiempo real monitorear los gastos. Para que el país tenga la tranquilidad de que los recursos se están invirtiendo en actividades de inteligencia legales.
¿Le dio guayabo no estar en la ‘Operación Odiseo’, que dio de baja a ‘Alfonso Cano’?
Me dio mucha alegría, es un triunfo para el país, para nuestras Fuerzas Armadas. No importa que ya no vista el uniforme. El corazón de un marino, de un militar de 40 años, se alegró con ese triunfo militar, no la muerte de una persona. Es el golpe más contundente contra las Farc.
Santos óleos al DAS e inauguración de la ANI
La seguidilla de escándalos de espionaje, supuesta venta de expedientes reservados a la mafias y un largo etcétera de irregularidades del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) hicieron que el gobierno del presidente Santos eliminara la entidad. Precisamente el 31 de octubre pasado, cuando cumplía 58 años de fundación, el organismo de inteligencia fue cerrado definitivamente.
Sus funciones de protección fueron asignadas al Ministerio del Interior, las de migración a la Cancillería. Muchos detectives pasarán a la Policía o al CTI de la Fiscalía. De hecho, el edificio del DAS será administrado por el ente acusador en las próximas semanas. Para seguir haciendo inteligencia estratégica el Gobierno creó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), que comenzó su vida hace nueve días, con la expedición del decreto, pero que sólo en enero iniciará labores. Por ahora se encuentra en la etapa de gestación y de estructuración.