El fiscal general encargado, Jorge Fernando Perdomo aseguró que después de hacer las prueba forenses se estableció que los restos exhumados el pasado 25 de enero en una bóveda del cementerio municipal de Bucaramanga no corresponden a los del cura Camilo Torres Restrepo.
«Después de hacer los cotejos de ADN se logró establecer que no se trata de Camilo Torres la persona que se encuentra allí inhumada, sino que por el contrario se trata de Mario Belarmino Cáceres Dueñas como lo decía la bóveda».
Perdomo explicó que el estudio adelantado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses tiene una precisión del 99.9%. «El Instituto junto a la Fiscalía tienen evidencia de la posibilidad que el cuerpo si se encuentre inhumado en ese cementerio de Santander».
Debido a esto, señaló, se continuará con el proceso apoyados en evidencia histórica, archivos y sus familiares para ubicar la posible bóveda en la que se encontraría «el sacerdote revolucionario» quien murió el 15 de febrero de 1966.
El jefe del ente investigador señaló que el trabajo de identificación se ha dificultado porque no existen registros claros e históricos «de donde se podrían encontrar el enterrado. Nosotros teniamos una información, la familia tenía una información, y se creía que estaba en ese mausoleo».
La familia solicitó dicha exhumación basándose en una información que señalaba que el sacerdote, quien militó en el ELN, había sido enterrdado en ese lugar de manera clandestina.
El Fiscal General aseguró que desde el primer momento el general Álvaro Valencia Tovar tenia datos directos, sin embatgo el oficial falleció el 6 de julio de 2014. «Lo que le corresponde ahora a la Fiscalía es obtener información que permita saber en dónde se encuentra ese cuerpo inhumado».