La controversia que generó la posición de la Arquidiócesis de Cali, al culpar a los padres de cuatro niños del abuso del que fueron víctimas sus hijos por parte de un sacerdote, puso en el ojo del huracán a un hombre que se ha dado a conocer por su trabajo por la paz del país: monseñor Darío de Jesús Monsalve. Él es el coordinador episcopal de los diálogos entre el Gobierno y la guerrilla del Eln, y en diciembre pasado, su nombre apareció en todos los medios cuando se supo que había recibido un panfleto que decía: “Muerte a Farc, Muerte a Santos, muerte a clérigos comunista”. En esta ocasión, sin embargo, sus declaraciones estaban lejos del tema de la paz y cerca del asunto más espinoso con el que se ha cruzado la Iglesia Católica en los últimos años: la pederastia. (Lea: Arquidiócesis de Cali culpa a padres de abuso sexual que sufrieron sus hijos)
La raíz de la polémica es la respuesta a un incidente de reparación que, en nombre de la Arquidiócesis de Cali, elaboró el abogado Walther Collazos, y que divulgó El Espectador este viernes. Es un documento de 26 páginas que fue radicado ante el Juzgado 22 Penal del Circuito de Cali el pasado 30 de enero. En él se señala que si los cuatro niños fueron abusados por William Mazo, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, fue por responsabilidad de sus padres: “Son menores que se encontraban bajo el imperio de la institución de la familia (padre, madre, hermanos mayores, abuelos, tíos, que son los mismos hoy reclamantes) los cuales no mostraron ninguna clase de interés por sus hijos, de comunicación, de diálogo, de prevención y custodia”. (Lea: La respuesta de Monseñor Darío de Jesús Monsalve a supuesto caso de soborno)
Ayer, a primera hora, el tema ya era un escándalo nacional. A las 6:30 de la mañana, la emisora Blu Radio fue la primera en lograr contactar a monseñor Monsalve, quien, al escuchar a los periodistas discutiendo el asunto, colgó el teléfono y no volvió a contestarles a los productores de la emisora. Después, Caracol Radio entrevistó a monseñor Luis Manuel Alí, obispo auxiliar de Bogotá, quien manifestó que culpar a las familias por dejar a sus hijos solos con los sacerdotes no es una postura ni de la iglesia ni del arzobispo de Cali, monseñor Monsalve. “Es un comentario del abogado que lleva el tema”, señaló Alí. Pero el asunto es más que eso: es una respuesta formal y extensa enviada a un juez de la República, enviada bajo el membrete institucional de la Arquidiócesis de Cali.
Poco después salió al ruedo Élmer Montaña, abogado de dos hermanos que hace ocho años fueron abusados por el sacerdote William Mazo. El cura fue sentenciado a 33 años de prisión por el Juzgado 22 Penal del Circuito de Cali en marzo de 2012; el fallo fue ratificado por el Tribunal Superior de Cali en abril de 2015 y la Corte Suprema no quiso revisarlo. En declaraciones a varios medios, incluido El Espectador, el abogado Montaña aseguró que monseñor Darío Monsalve le había ofrecido dinero a cambio de que abandonara el proceso relacionado con el cura Mazo, por el cual hoy cuatro víctimas le piden a la Arquidiócesis de Cali una indemnización. “Le dije que no podía aceptar una propuesta de esa naturaleza, que no era ético”, dijo Élmer Montaña.
Pasadas las 11 de la mañana, la Conferencia Episcopal citó a una rueda de prensa que transmitió también por Facebook. “Los obispos que lamentamos las incoherencias de los miembros de la Iglesia, así como el sufrimiento que han provocado, ratificamos el compromiso de hacer cuanto sea necesario para que la Iglesia sea una casa transparente”, dijo un vocero de la Conferencia Episcopal al inicio. Cuando monseñor Monsalve tomó el micrófono, lo primero que mencionó fue el proceso al que le ha metido el hombro durante décadas: la paz con el Eln. “Nosotros venimos acompañando, en primer lugar, en términos humanitarios, todo este proceso del Eln. Con la Cruz Roja hemos estado recibiendo los secuestrados y ahora estamos ayudando en el tema de los indultados”.
Monseñor Monsalve, con el marcado acento de su natal Valparaíso (Antioquia), denunció que los dos indultados —de los 502 que se espera recuperen su libertad pronto— han salido de la cárcel en pésimas condiciones. “Uno con una pierna amputada y el otro con las piernas infestadas, producto también de la guerra”. Después de algunos minutos de seguir hablando del proceso con el Eln llegó al tema que los periodistas presentes más esperaban: el del caso del sacerdote William Mazo y sus víctimas. “El abogado de las víctimas inicialmente abrió el espacio para hablar de reparación y de conciliación”, pero luego indicó que la cantidad de dinero que piden las víctimas y sus padres “es exorbitante para cumplirla. En algún momento daremos la cifra que él está manejando”.
Es así como en medio de esta discusión se han dibujado dos orillas: la de la plata y la de la dignidad. El próximo 8 de mayo habrá una audiencia para seguir debatiendo la reparación que podrían obtener las víctimas, incluidas las indirectas, que son los padres de los hoy jóvenes que, en 2009, fueron abusados por el sacerdote William Mazo. La Arquidiócesis de Cali, en su respuesta al Juzgado 22 Penal de Cali, señaló que el abogado Élmer Montaña pedía “por pedir”. Él y sus defendidos dicen que exigen la indemnización que, creen, la ley les permite reclamar. Al final, será el juez quien determine si la Arquidiócesis de Cali deberá pagar o no. Desde ya se prevé un cambio de postura: el 8 de mayo, dijo monseñor Monsalve, la Arquidiócesis señalará si el cuestionamiento hacia los padres (culparlos por el abuso que sufrieron sus hijos en manos de un sacerdote) “es pertinente o no”.