Mancera, párroco de la inspección La Libertad, a 60 kilómetros de San José del Guaviare, hace sus afirmaciones con base en versiones de los campesinos de las veredas Cerritos, El Capricho, La Carpa y el Cachicamo, jurisdicciones del municipio El Retorno, zona donde el 10 de enero y el 26 de febrero de este año las Farc liberaron a los políticos Clara Rojas, Consuelo González, Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco, Orlando Beltrán y Jorge Eduardo Géchem.
Y es que este sacerdote católico tiene cómo y por qué saber sobre la situación de los políticos y militares que aún están en poder de la guerrilla, pues lleva 20 años viviendo en el conflictivo departamento del Guaviare, donde ha logrado tener razón de la ex candidata. Tiempo que le ha permitido tener contacto continuo y directo con las comunidades en las que las Farc actúan y han trasladado de un lugar a otro los rehenes.
“La última vez que la vieron fue a altas horas de la noche del domingo pasado en un negocio de El Retorno, adonde llegó custodiada por 10 hombres de civil y una mujer. La persona que la saludó dijo que ella sonrió con angustia”, dijo el religioso, quien no se explica cómo sucedió el hecho, toda vez que en la zona el Ejército estrecha cada vez más el cerco sobre los frentes primero y séptimo de las Farc, encargados de custodiar a los ‘canjeables’ en su poder.
“El señor que la atendió me dijo que Íngrid y otra mujer se hicieron en un lugar oscuro del negocio y allí se tomaron unos frescos y luego se despidieron en medio de la espesa noche diciéndole que debía sentirse orgulloso de haberlas atendido”, contó el sacerdote. Luego de salir de El Retorno, según la versión obtenida por el cura, Betancourt y los guerrilleros que la custodiaban se fueron hacia La Carpa y El Cachicamo, al Meta.
Esta no es la única vez que Mancera ha tenido noticias de los plagiados y su entorno en la zona. En octubre de 2007, durante un recorrido por la vereda La Paz, conoció al candidato al concejo de El Retorno, Juan David Gómez Tapiero, el hombre al que las Farc le entregaron a Emmanuel, el hijo de Clara Rojas.
Después de la conmoción por el caso de Emmanuel, el sacerdote empezó a conocer por primera vez noticias de Íngrid. “El 20 de febrero pasado unos 300 guerrilleros la llevaron al puesto de salud de El Capricho. Buscaban droga para la leishmaniasis y hepatitis B. De ahí salieron con rumbo desconocido”, narró Mancera, quien expresó su temor por la gente que contactó para averiguar sobre la suerte Íngrid Betancourt.