Álvaro Osorio, el fiscal que concluyó los procesos de la yidispolítica y ahora magistrado auxiliar de la Corte Suprema. Maritza Escobar, exdirectora del CTI de la Fiscalía y exasesora de la DEA. Jean Carlo Mejía, doctor en derecho, ha ayudado en la expansión de los programas de la Universidad Militar en derecho penal, derechos humanos y litigio internacional. Farid Benavides, exviceministro de Justicia, representante del Gobierno en las discusiones de la Corte Penal Internacional con un título de doctorado y dos en curso.
El listado de los 16 aspirantes preseleccionados para integrar la terna del fiscal general, cargo que no tiene titular desde hace 18 días cuando salió Eduardo Montealegre, está compuesto con los nombres de seis mujeres y diez hombres cuyas hojas de vida y trayectorias no tienen tachones. Quizás algún error cometido en sus funciones, pero nada, al menos que se conozca hasta ahora, que los invalide para seguir en la carrera por el cargo más importante de la justicia: la cabeza de la entidad estatal que tiene la potestad de definir la libertad de la gente. En el país político, sin embargo, ninguno de esos nombres resuena.
Fuentes consultadas cercanas a la Casa de Nariño, al Congreso y a la Corte Suprema de Justicia dan cuenta de que el ajedrez por la Fiscalía se reduce hoy a cuatro nombres, de los cuales tres ya estaban en el radar desde antes de la convocatoria del presidente Juan Manuel Santos: Jorge Perdomo, fiscal general encargado; Yesid Reyes, ministro de Justicia; Néstor Humberto Martínez, exministro de la Presidencia, y Mónica Cifuentes, asesora del equipo legal de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Algunas fuentes insisten en que nada está escrito sobre piedra e incluso sugieren que esta terna, por primera vez en la historia, podría estar integrada por al menos dos mujeres.
De cualquier manera, lo que es claro es que de estos 16 preseleccionados, uno lleva la delantera en acercamientos con magistrados de la Corte Suprema, tribunal que escoge al fiscal general de la terna enviada desde Presidencia: Néstor Humberto Martínez. Y detrás de él no está tanto el presidente Juan Manuel Santos, como podría creerse, especialmente si se tiene en cuenta que fue Martínez con quien Santos estrenó su Ministerio de la Presidencia. Fuentes de Palacio aseguran que Néstor Humberto Martínez es, en realidad, el candidato del vicepresidente Germán Vargas Lleras, y de Cambio Radical, partido que hace lo posible por quedarse con la Fiscalía. Luis Carlos Sarmiento, cuyo grupo económico ha asesorado, también estaría muy interesado en su nombramiento como fiscal.
El Partido Liberal, por su parte, también quiere la Fiscalía. Fuentes del Congreso señalan que sus candidatos son el ministro Yesid Reyes y el fiscal (e) Jorge Perdomo, y que hasta César Gaviria y Ernesto Samper están tras el tema. De esa colectividad, al fin y al cabo, fue la Fiscalía en el período Montealegre: darle respaldo a él en 2012 fue una decisión que se tomó en la oficina del entonces representante Simón Gaviria cuando éste era presidente de la Cámara de Representantes. Ese año, igualmente, del Partido Liberal fue la Defensoría, con su candidato Jorge Armando Otálora –quien renunció en enero pasado en medio de un escándalo de supuesto acoso sexual–.
Para entender la disputa por la Fiscalía, es clave recordar que este organismo, además de ser el que lleva la batuta en las investigaciones penales del país, es un botín burocrático. Luego de la reforma que se hizo en 2014, se crearon cerca de 3.000 nuevos empleos en la entidad, que pasó a tener una planta de casi 29.000 funcionarios. Se habló de implementar la carrera administrativa, y aunque miles de esos puestos son de planta, aún hay un amplio margen para los contratos de libre nombramiento y remoción, así como la posibilidad de contratar a múltiples asesores. En 2015, el presupuesto que se le entregó fue de $2,8 billones, casi lo mismo que había recibido el año anterior toda la Rama Judicial.
Algunos otros candidatos, como Martha Lucía Zamora –exfiscal general encargada– y Juan Carlos Restrepo –exinspector general de la Dirección Nacional de Inteligencia y exdirector de la Dirección Nacional de Estupefacientes–, se esfuerzan por ser tenidos en cuenta para la terna. A Zamora, quien fue también secretaria general de la Alcaldía de Gustavo Petro, supuestamente la respaldan algunos congresistas de izquierda; mientras fuentes de la Casa de Nariño dicen que allí ha empezado a sonar recientemente con más fuerza Juan Carlos Restrepo. Sin embargo, hasta ahora, todo indica que será Mónica Cifuentes –mano derecha del comisionado Sergio Jaramillo– la mujer de la terna.
La paz con las Farc sigue siendo un meridiano fundamental por el que pasa la designación de fiscal general. El nerviosismo del Gobierno para conformar la terna radica, en buena parte, en que el presidente Santos y su gabinete quieren la certeza de que quien llegue a esta posición no representará un obstáculo para el proceso de paz que podría firmarse en La Habana con la guerrilla. Palabras más palabras menos, quieren a un fiscal que lo apoye tanto como lo hacía Eduardo Montealegre, razón por la cual su vicefiscal, Jorge Perdomo, tiene casi seguro un cupo en la terna. Fuentes cercanas al Gobierno dicen que si Perdomo fuera el “descabezado” de la terna, podrían ofrecerle el Ministerio de Justicia.
En la Corte Suprema, organismo que elegirá al próximo fiscal general, el ambiente sigue siendo enredado. Fuentes cercanas a Palacio le contaron a este diario que Néstor Humberto Martínez fue clave para que la Corte por fin llenara las seis vacantes que tenía, algunas desde hacía casi dos años. Sin embargo, ni siquiera eso garantiza su elección como fiscal hasta ahora. Fuentes cercanas a la Corte hablan de las profundas fricciones que persisten aun tras la salida del magistrado José Leonidas Bustos, entre las salas Civil y Laboral y la Penal. La verdad es que, por ahora, ninguno de estos posibles candidatos tiene los votos que se requieren en la Sala Plena de la Corte –que son 14– para quedarse con este apetecido cargo.