A menos de 24 horas de la captura del fiscal especializado Ramiro Antury por posibles nexos con el cartel del norte del Valle, agentes del DAS, en coordinación con la Fiscalía General, detuvieron a otra funcionaria de esta entidad: la fiscal seccional Mónica Patricia González Pérez, quien trabajaba desde Pacho (Cundinamarca). González está en la mira de la justicia desde hace diez meses, cuando detectives del DAS comenzaron a seguir sus pasos, y en la audiencia de legalización de su arresto le fueron imputados los delitos de prevaricato por acción y por omisión, falsedad ideológica en documento público y falsedad en documento privado.
Según lo notificó el organismo de seguridad, la fiscal abría procesos judiciales basada en fuentes humanas ficticias y motivaciones falsas, para así emitir órdenes de allanamiento en busca de caletas de dinero y de armas, al parecer con la cooperación de otros funcionarios estatales. No obstante, éste no es el único tema que preocupa a la Fiscalía. En manos de la fiscal González también estuvo una investigación en contra del polémico empresario Pedro Nel Rincón, conocido como Pedro Orejas, por la desaparición forzada del también esmeraldero Yesid Ernesto González Cuéllar.
El desenlace de tal expediente está bajo la lupa: González Pérez vinculó formalmente a Rincón el pasado 20 de noviembre, diez días más tarde le tomó una declaración en la cárcel La Picota y, el 3 de diciembre, el caso precluyó. En el entretanto, del propio ente investigador le habían avisado que de ese proceso dependían para que Rincón no quedara en libertad, pues en otro caso en el que fue acusado de concierto para delinquir y homicidio agravado los términos estaban a punto de vencerse. El 30 de diciembre, Pedro Orejas quedó en libertad.
Por ahora, González tendrá que permanecer en la cárcel El Buen Pastor. Su colega Ramiro Antury continuará en los calabozos del DAS, al tiempo que la Fiscalía sigue dando trámite a su pedido en extradición. Y mientras tanto la Fiscalía, el organismo creado para combatir el crimen, sigue en el ojo del huracán.