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La mala hora del general (r) Flavio Buitrago

El exjefe de seguridad de la Presidencia durante el gobierno de Uribe fue detenido por su supuesta responsabilidad en lavado de activos.

01 de octubre de 2013 - 06:04 a. m.
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«Soy inocente y lo voy a demostrar», aseguró hoy a los periodistas el general en retiro Flavio Buitrago luego de que la Unidad de Extinción de Dominio y Lavado de Activos hiciera efectiva una medida de aseguramiento proferida en su contra por sus presuntos nexos con el confeso narcotraficante Marco Antonio Gil, alias el ‘Papero.

El enredo que tiene tras las rejas al general (r) Buitrago comenzó el pasado 16 de marzo cuando se dio la captura de ‘El Papero’, quien recientemente fue condenado a seis años y tres meses de prisión por delitos relacionados el narcotráfico. Ambos hombres reconocieron que tenían una amistad desde 1997 cuando Buitrago, comandante del Gaula de Bogotá en esa época, lideró la operación de rescate de la hija de Torres Gil, Adriana, quien había sido secuestrada por una disidencia del M-19. Desde ese entonces se creó una amistad que años después pasó a ser una relación de negocios. Tardó nueve meses para rescatarla porque la tenían en un páramo en Santander, con botas pantaneras y uniformada. Un desmovilizado del M-19 fue el cerebro del plagio.

Amigos cercanos de Buitrago le dijeron a este diario, en abril pasado, que en su momento el general retirado investigó a Gil y que no halló una sola cosa sospechosa. “Fueron nueve meses y medio en los que habló casi a diario con ellos. Así terminaron de amigos. La amistad se estrechó y solían verse en la casa de Buitrago o la de Gil para compartir asados. El general y su esposa fueron al matrimonio de la hija de Gil en el club El Nogal, en Bogotá, porque Gil era socio”, le contó a El Espectador un oficial que trabajó con Buitrago. La misma fuente indicó que Gil no tenía chofer, que siempre manejaba su carro, que no era ostentoso y que cuando le contó al general que era socio del constructor Pedro Gómez, el oficial decidió invertir en un local del Unicentro de Villavicencio.

El 31 de julio de 2003 se creó la polémica empresa Constructora América S.A., que tiene en el ojo del huracán al general (r) Buitrago y su esposa, Elba Alieth Pulido. La mujer había sido una de las fundadoras al poner el 1% del capital de la empresa, que el 28 de marzo de 2007 fue incluida en la Lista Clinton, como se conoce coloquialmente a la relación de personas naturales y jurídicas que están en la mira de la Oficina de Control de Lavados de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al señalar que ésta había sido la sociedad fachada desde la cual ‘El Papero’ habría lavado millones de dólares producto del envió de coca a Estados Unidos.

Esta versión, fue la misma que entregaron a las autoridades los reconocidos ‘narcos’ y exsocios de Gil, Jaime Dib Mor Saab, el 17 de diciembre de 2012, y Édgar Guillermo Vallejo Guarín, alias Beto Gitano, el pasado 6 de marzo. Los testigos relataron como entre 1990 y 1996 se armó un negocio conocido como ‘La Gorda’, una ruta entre Medellín y Houston (EE.UU) en la que se enviaban por viaje entre 1.000 y 1.500 kilos de cocaína a través de contenedores de las firmas Dow Química y BASF. Según Beto Gitano, el negocio era tan rentable que dejaba utilidades mensuales de US$10 millones.

Jaime Dib Mor Saab, el encargado de la contabilidad de ‘El Papero’, fue quien contó cómo se crearon las empresas para lavar dinero, especialmente, desde Constructora América de la que era subgerente. La cuestionada sociedad estaba conformada principalmente Gil Torres y el reconocido constructor Pedro Gómez, quien en varias oportunidades ha manifestado que cortó relaciones con ‘El Papero’ apenas se conoció el problema de la Lista Clinton. Gómez agregó que cuando iniciaron la sociedad investigó ante las autoridades al llamado jefe de la oficina de Bogotá, y que la respuesta en todas las entidades fue que no tenía ningún problema con la justicia.

La Fiscalía también cuenta con un estudio técnico de las finanzas del general (r) y su esposa. En este documento se evaluaron las declaraciones de renta de Buitrago entre 2004 y 2011 y las de Elba Pulido entre 1998 y 2011. Al parecer, la conclusión del documento es que la pareja debe explicar de dónde salieron $670 millones, que según el ente investigador, es producto de un enriquecimiento ilícito derivado del lavado de activos y narcotráfico.

Los movimientos financieros que le habrían permitido inflar el bolsillo al general (r) Buitrago se derivan de tres proyectos de Constructora América. El primero de ellos fue la construcción del centro comercial Unicentro en Villavicencio; el segundo negocio era la construcción de cuatro torres de apartamentos en la carrera 7ª con calle 137 en Bogotá; y por último la idea de edificar el Centro Comercial Amazonas en la capital del país. Asimismo, la Fiscalía indaga si en esta estrecha relación se fraguaron otros negocios que permitieron hacer parecer dineros calientes como legales.

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Al conocer la noticia de la captura del general, el expresidente Álvaro Uribe conminó a la dirección de la Policía Nacional y al ministerio de Defensa dar a conocer cómo fue la selección de Buitrago como su jefe de seguridad.
“Respetuosamente: Policía y Ministerio de Defensa deben explicar cómo fue la selección y supervisión del general (r) Buitrago como jefe de seguridad de Presidencia”, señaló.

 

El caso del general Santoyo


Con la detención de Buitrago ya son dos los exjefes de seguridad de Uribe sometidos a la Justicia por sus presuntos vínculos con el narcotráfico. A este caso se suma el del general (r) Mauricio Santoyo, condenado en diciembre de 2012 por un juez de EE. UU. a 13 años de cárcel y a pagar 125.000 dólares de multa tras haberse declarado culpable de colaboración con el narcotráfico.

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El proceso que se le lleva al general (r) Santoyo, deriva de las actividades ilícitas que el uniformado, al parecer, habría cometido entre 2001 y 2008, periodo en el que se desempeñó como comandante del Gaula de la Policía en Medellín y como jefe de seguridad del expresidente Uribe. De acuerdo con las autoridades, en ese lapso de tiempo Santoyo les colaboró a miembros de la Oficina de Envigado, entre otras cosas, alertándolos sobre operativos en su contra, información con la que los criminales lograban evadir el cerco de las autoridades.

Con el fin de adquirir beneficios jurídicos, Santoyo negoció con la Fiscalía de Estados Unidos y, como parte del acuerdo al que llegaron, aceptó sus vínculos con el paramilitarismo; sin embargo, se declaró inocente del cargo de narcotráfico.

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Asimismo, el general en retiro se comprometió a ‘prender su ventilador’ y dar información a Estados Unidos sobre otros uniformados que puedan estar involucrados con el paramilitarismo.

Según su comportamiento y la información que el general en retiro le dé a las autoridades de Estados Unidos, su condena podría reducirse, por lo menos, en un 15%.

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