Desde su creación, los Andes se concibe a sí misma como una institución que propicia el pluralismo y la diversidad; su compromiso con la formación de estudiantes se lleva a cabo en un ambiente de respeto y tolerancia. Para la universidad todos sus miembros gozan de los mismos derechos y garantías. Además, como parte de sus objetivos institucionales, consagrados en el Programa de Desarrollo Institucional (PDI), se encuentra el eje de comunidad y cultura, que busca fortalecer la interrelación de sus miembros sin distinción alguna dentro de un marco de sana convivencia.
La universidad establece en sus distintos reglamentos procedimientos para el manejo de casos en los que se atente contra los derechos humanos de cualquier integrante de la Comunidad Uniandina. Por supuesto, dentro de estos derechos está el derecho a la libertad, y en esa medida, si un integrante de nuestra comunidad discrimina a otro por cualquier razón debe ser sancionado. Los Andes vela por los derechos de todos sus integrantes y, en esa medida, al imponer una sanción, sigue el debido proceso. Al ser una institución académica, los procesos disciplinarios tienen un doble propósito: el formativo y el sancionador.
Dado que la diversidad es uno de sus pilares, el compromiso institucional frente a ella trasciende lo normativo y se evidencia en otras acciones y principios, dentro de los cuales se pueden citar algunos:
1- En el caso de los profesores, la libertad de cátedra, de estudio e investigativa.
2- Derivado de lo anterior, la diversidad de eventos académicos y grupos de investigación. Algunos de éstos trabajan en líneas de investigación sobre género, sexualidad, familia, subjetividad, derecho, justicia, democracia, educación, desarrollo y convivencia, relaciones afectivas, que desde diferentes ángulos tocan el tema de la diversidad.
3- Las opciones que les brinda la institución a los estudiantes como crear grupos de participación, donde son agentes de su proceso formativo. Como ejemplo puede citarse el grupo de participación de estudiantes LGBTI, que funciona desde hace varios años y que desarrolla actividades en el campus.
4- En el ámbito académico, el único requisito para ingresar a la universidad es el mérito. De allí el fortalecimiento de los programas de apoyo financiero que buscan dar educación de calidad a estudiantes de excelencia independientemente de su condición económica.
5- Los programas de posgrado como blended learning que buscan atraer una población regional, y los Mooc (cursos abiertos, masivos, gratuitos y en línea) sobre diferentes temas.
6- Hace un par de años se crearon el Centro de Ética y la oficina de Ombudsperson, para asegurar coherencia entre los principios institucionales, los ejes académicos y la cotidianidad de la vida universitaria.
7- La Decanatura de Estudiantes ofrece consejería académica y psicológica a cualquier estudiante que lo solicite y por los motivos que considere; recomienda a las unidades académicas ajustes razonables en la dinámica de los cursos, para que el estudiante pueda culminar su proyecto académico de la mejor manera posible. La Oficina de Seguridad ofrece acompañamiento general o específico, si es pertinente, en los alrededores del campus y, si aplica, dentro del campus.
Todo lo anterior aplica para fortalecer la diversidad y para protegerla ante cualquier acción que la vulnere, incluidas acciones homofóbicas. En este punto se están reforzando protocolos de atención y seguridad, proceso en el que están participando estudiantes con trabajos académicos en conjunto con algunas instancias de la universidad, tanto académicas como administrativas. También se está trabajando en acciones pedagógicas adicionales respecto al uso de las redes sociales.
Adicionalmente, un grupo numeroso de profesores firmó una carta reafirmando el compromiso institucional de respeto por la diversidad; carta firmada también por el rector Pablo Navas. Muchos profesores han destinado sesiones de clase para reflexionar sobre el compromiso de cada miembro de la comunidad, con el respeto a la diversidad. Desde una perspectiva académica se realizó el debate “Violencia contra estudiantes LGBTI. Hacia una cultura Uniandina de paz y respeto mutuo”, en cuya organización participaron estudiantes.
La mejor manera en la que la universidad puede fomentar el respeto por la diversidad es cumpliendo cabalmente con su misión. En otras palabras, educando en la diversidad y en la convivencia -con acciones como las enumeradas-, a seres íntegros, tolerantes, con capacidad crítica y conscientes de sus responsabilidades sociales y profesionales. De manera concreta, en las aulas, puesto que contamos con el compromiso de los profesores para realizar actividades que respondan a ese propósito formativo, y desde las actuaciones institucionales.