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‘Las cárceles se están convirtiendo en escuelas de criminalidad’: Minjusticia

Enrique Gil Botero aseguró que es necesario revisar la situación de los centros penitenciarios y carcelarios en todo el país.

11 de marzo de 2017 - 11:53 a. m.
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Para el recién posesionado ministro de Justicia, Enrique Gil Botero es evidente que las cárceles en Colombia no están cumpliendo su función de resocialización, sino que al contrario están fortaleciendo la criminalidad en las personas que allí se encuentran recluida o pagando penas privativas de la libertad.

El jefe de la cartera de Justicia considero que estos centros carcelarios se están convirtiendo evidentemente en “escuelas de criminalidad”, hecho por el cual manifestó que es necesario revisar la situación y tomar decisiones de fondo frente a este tipo de problemáticas.

Parte de esta problemática se debe al hacinamiento que se presenta en todos los centros carcelarios del país. En entrevista con CM& reconoció que existe un problema grave cuando las autoridades judiciales no toman en cuenta otras opciones como la detención domiciliaria o el uso de vigilancia mediante brazaletes electrónicos.

“Resulta desfasado que todo se equipare a privación efectiva de la libertad frente a conductas disvaliosas”, explicó el Ministro de Justicia. Estas medidas han llevado a la cárcel a “poblaciones vulnerables” como lo son las madres cabeza de familia, personas que están en estado de enfermedad psíquica, entre otros, que podrían ser cobijadas con medidas de aseguramiento en sus respectivos domicilios.

Gil Botero explica que se está desviando la función “eminentemente sancionatoria” de la justicia, puesto que se considera que todo estar relacionado con la “imposición de la privación de la libertad”. Lo que lleva evidentemente a llenar las cárceles de personas que podrían estar privadas de su libertad en otros lugares mientras se inicia el respectivo juicio en su contra.

“Lo que hoy conocemos como hacinamiento es deplorable, estamos visualizando imágenes propias de los campos de concentración, esto es grave en el mundo y no solo en Colombia, hay una vulneración de las reglas de Mandela, la dignidad de los recursos, no es una dignidad de segunda clase (…) los reclusos son ciudadanos que tienen todos los derechos”, manifestó.

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