Además, investigar posibles actos de corrupción en los que podrían estar implicados. Las pesquisas se iniciaban a partir de un anónimo, informe, memorando o cualquier fuente que involucrara a empleados. Los detectives asignados a la misión debían consultar bases de datos para buscar antecedentes, movimientos migratorios y anotaciones de inteligencia o disciplinarias. Luego se elaboraba un informe final.
Protocolo de equipos móviles para ‘chuzar’
Según el DAS, para la salida de los equipos móviles de interceptación debía contar con la expresa autorización de un superior inmediato. Los equipos tendrían que estar disponibles las 24 horas del día y en correcto estado de funcionamiento. No se debían utilizar en caso de tormentas eléctricas, como tampoco dejarlos en vehículos cuando se estuviera realizando monitoreo de objetivos. Asimismo, la información recibida debía ir respaldada por una misión de trabajo. En caso que la información fuera útil para inteligencia debía ser entregada a la unidad competente. Los datos obtenidos con los equipos móviles debía ser clasificada como reservada. Los hallazgos de los funcionarios del DAS no debían permanecer almacenados en medios magnéticos como cd, dvd, usb, disquetes u otros elementos similares. En cuanto a los funcionarios, éstos debían tener disponibilidad las 24 horas, “tener iniciativa y fachada apropiada para evitar posibles detecciones” y no hablar con compañeros de otras dependencias sobre su trabajo.