“No me mame gallo”, fue lo que respondió el empresario ecuatoriano Orlando Ibarra cuando su captor le propuso que se volaran. Había pasado 770 días en poder del Eln.
Su familia había pagado por su liberación, el Gobierno de Ecuador había exigido su libertad en reiteradas ocasiones. Pero nada ocurrió. Durante su cautiverio, desconocidos atentaron contra Transcomerinter, la empresa de su familia y para la que trabajaba cuando fue plagiado el 2 de agosto de 2010. Y el pasado 31 de enero un sicario, al parecer del Eln, asesinó a su papá, Sigifredo Ibarra.
Ibarra sabía todo esto, lo había escuchado a través de un radio que sus captores le habían permitido tener. Con este panorama, el empresario, de 39 años de edad y quien llevaba una década en Colombia cuando fue secuestrado, aceptó la propuesta del guerrillero, del que no se ha revelado su identidad, según las autoridades, para protegerlo. Juntos caminaron durante cuatro horas por la selva nariñense hasta que llegaron a un lugar en zona rural de Samaniego, desde donde pudieron comunicarse con la Armada y el Ejército e informarles sus intenciones. Al comienzo, los uniformados desconfiaron del guerrillero. Sospechaban que la entrega podía ser una trampa.
Entonces le pidieron datos que les permitieran corroborar que lo que decía era verdad, que tenía un secuestrado en su poder y que pensaba desmovilizarse.
Cuando se los dio, se puso en marcha el operativo que contó, incluso, con la participación de dos helicópteros. Rápidamente Ibarra fue trasladado a Bogotá, donde lo recibió el embajador de Ecuador, Raúl Vallejo, quien confirmó que el administrador de empresas era el único ciudadano de ese país secuestrado en Colombia. De la capital de Colombia viajó a Quito, a donde llegó a las 7 de la noche y fue recibido por 40 personas que lo esperaban en la Base Aérea de esa ciudad, entre ellas, su madre y dos de sus cuatro hermanos. Por otra parte, se confirmó que el hasta ayer miembro de las milicias del Eln será incluido en el programa de desmovilización del Gobierno colombiano.
Horas antes, el exdiputado (excongresista) y excandidato a la prefectura (gobernación) de Carchi había dado detalles de sus dos años de secuestro. Comentó que los primeros 48 días los pasó encadenado las 24 horas, que sus captores eran gente muy ambiciosa y trataban muy mal a los campesinos de la región. “No les importaba la lucha de los pobres, sino el dinero”, comentó. Al respecto, el embajador de Ecuador en Colombia aseveró que el empresario habló un largo tiempo con la Fiscalía de nuestro país y que les dio muy buena información para dar con sus demás secuestradores. El diplomático no descartó que Ibarra, por el que pedían US$4 millones, hubiese sido secuestrado por una banda criminal que lo habría vendido al Eln. Por su parte, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, comentó: “Esto nos llenó de mucha satisfacción, era una angustia que sufría la familia y el Ecuador por lo que estaba viviendo este ciudadano”.