El 24 de febrero pasado, los ciudadanos costarricenses Ómar Fernández González y Carlos Alberto González Obregón fueron secuestrados en Bogotá. Por su libertad, los delincuentes pedían US$250.000 por su liberación y fueron asesinados el 3 de marzo siguiente. La Fiscalía capturó e imputó cargos en contra de dos exmilitares y otras tres personas por el crimen.
Se trata de Numael Cortés Rogeles, quien era sargento primero del Batallón Maza de Cúcuta; y Fran Emilio Vitola Moguea, sargento segundo en retiro del Ejército. Ninguno de los dos aceptó los cargos que le imputó la Fiscalía por secuestro extorsivo agravado, tortura agravada, homicidio agravado, porte ilegal de armas agravado, hurto calificado y concierto para delinquir agravado.
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Los otros detenidos son Hender Rafael García Soto; Miguel Ángel Prieto Becerra y Luis Alberto Cano Zúñiga quienes tampoco aceptaron cargos. De acuerdo con la Fiscalía, los detenidos solicitaron a las familias esa suma de dinero y estas alcanzaron a enviar a través de una empresa de giros internacionales solo $US 4000 dólares el pasado 11 de marzo.
La Fiscalía estableció que las víctimas fueron asesinadas 3 de marzo, es decir, 8 días antes del pago acordado. Los cuerpos fueron enterrados en uno de los potreros de la finca donde los mantuvieron en cautiverio, ubicada en el municipio de Silvania (Cundinamarca). El pasado 24 de abril investigadores del CTI encontraron los cadáveres en una misma fosa, tres metros bajo tierra.
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