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Los manuales de contrainteligencia de las Farc

El Espectador tuvo acceso a documentos internos de la guerrilla que revelan cómo desarrollaban actividades de contrainteligencia para evitar que pudieran ser infiltrados.

22 de noviembre de 2015 - 09:50 a. m.
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“De nada vale la resistencia física, el conocimiento de la táctica, el empleo de la técnica ni el deseo firme de evitar una derrota cuando el comandante que dirige tiene los ojos vendados y desconoce los pormenores del enemigo que enfrenta y las ventajas y desventajas del terreno. La inteligencia de combate se encarga de desvendar ese comandante y le ayuda a tomar decisiones acertadas”. Esto se lee en una de las cartillas de las Farc en donde se detalla un extenso manual de la guerrilla para evitar ser infiltrados por la Fuerza Pública y, al mismo tiempo, para tratar de infiltrarla.

“Conoce a tu enemigo como a ti mismo”, dice la cartilla en la primera página citando El arte de la guerra, del estratega militar chino Sun Tzu (aunque lo escriben mal: “Tsun Zu”). Este y otros documentos internos de las Farc, hasta hoy inéditos, fueron conocidos por este diario. La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía ha venido recopilando desde hace más de cinco años estos escritos que constituyen una especie de cartografía sobre el día a día de un subversivo. Son los mapas de contrainteligencia de la guerrilla más antigua del mundo.

“Quien maneje el máximo de la información vencerá”; “un trabajo de inteligencia pobre crea deficiencias en el combate” o “el que tiene enemigo no duerme”, son algunas de las frases que contienen estos manuales. Son tan extensos y ricos en detalles que describen cómo debe realizarse la contrainteligencia, sus métodos, los principios básicos, la urgencia de mantener el secreto, la obligación de compartimentar la información entre los combatientes, las operaciones sicológicas de sus enemigos (el Estado), un abecé sobre el contraespionaje, cómo manejar a los prisioneros para sonsacarles datos, entre otros asuntos.

Incluso, los manuales especifican qué debe o no hacerse en materia de contrainteligencia y dan las señales de alarma sobre 40 comportamientos que causan la indisciplina en las filas insurgentes (según carta de Manuel Marulanda, máximo jefe de las Farc, muerto en mayo de 2008). “Si hubiera garantía de que nunca se rompiera el secreto, no habría necesidad de vigilancia. Si hubiera garantía de que la vigilancia detuviera todo golpe no necesitaríamos el secreto. Pero no ocurre así. Por eso no debemos hacer la guerra ‘a lo bruto’; por eso es mortal la fanfarronería que a veces se observa en algunos camaradas”, se lee en los manuales.

Y sí. Las muertes de los jefes guerrilleros Raúl Reyes, El Negro Acacio, Martín Caballero, Iván Ríos, El Mono Jojoy o Alfonso Cano no habrían ocurrido si las Fuerzas Armadas no conocen los secretos mejor guardados de las Farc. Y, sin embargo, 51 años pasaron ya desde su fundación (serán 52 en mayo próximo) y la guerrilla sigue ahí. En buena medida por la aplicación de sus métodos de contrainteligencia. El Espectador presenta algunos de ellos.

Contraespionaje en las Farc

Según las conclusiones del Pleno de las Farc en el año 2000, “ante el actual crecimiento y sus perspectivas es necesario elevar la vigilancia revolucionaria para contrarrestar la infiltración enemiga en nuestras filas. Los cursos básicos deben actuar como filtros”. Para las Farc la contrainteligencia “es la actividad que la inteligencia cumple para destruir o neutralizar los servicios de inteligencia de los enemigos actuales o potenciales, protege la información contra el espionaje, el personal contra la fuerza pública o contra la fuerza estatal, las instalaciones y el material contra el sabotaje”. De acuerdo con el manual, hay cinco clases de operaciones de contrainteligencia: a) Seguridad militar, b) Seguridad de puertos y fronteras, c) Seguridad civil, d) Censura y e) Operaciones especiales. Asimismo son nueve los objetivos: redes de apoyo, agentes de inteligencia del enemigo, grupos de sabotaje y chantaje, organizaciones delincuenciales, paramilitares, organizaciones sindicales, organizaciones estudiantiles, personas de las mismas tropas y las organizaciones clérigas. “Cada combatiente fariano debe convertirse en un cuadro de inteligencia, dando parte a sus superiores de lo hecho, lo visto, lo escuchado y lo hablado para no dejar pasar desapercibido cualquier detalle que sirva o que impida el cumplimiento de la misión de la unidad”, dice el documento en poder de El Espectador.Manual de interrogatorio en las Farc Las autoridades hallaron una cartilla completa de las Farc en la cual se define qué es la interrogación, cuáles son sus principios, formas de interrogatorio de inteligencia a prisioneros, los yerros usuales y hasta las tácticas para sonsacar la información. Hay dos maneras de interrogatorio: el directo, “donde el individuo tiene conocimiento de que lo están interrogando”, y el indirecto, donde “la información es sonsacada sin que el individuo se percate de ello”. Los interrogados pueden ser civiles, infiltrados, prisioneros de guerra enemigos, desertores, refugiados, desplazados y agentes sospechosos. En el manual se lee que el prisionero, “especialmente si está detenido por nuestras fuerzas durante operaciones tácticas, normalmente ha sufrido una experiencia traumática y teme por su vida. Esa ansiedad se acrecienta por la falta de conocimiento de lo que está por ocurrir o por el temor de que será torturado o ejecutado”. A renglón seguido se explica que el interrogador no debe aceptar toda la información como verdad y debe tratar de confirmar la recibida. Para ello se recomienda repetir preguntas en distintos momentos. También señala que si el interrogador pierde la compostura con el prisionero, es mejor posponer el interrogatorio. En uno de los ítems se prohíbe el uso de la fuerza o la tortura mental. “El uso de la fuerza es una técnica pobre, produce resultados no confiables y puede inducir al informante a decir lo que piensa que el interrogador quiere oír”. Pero se aclara más adelante: “Sin embargo, no se debe confundir el uso de la fuerza con trucos psicológicos, engaño verbal u otros trucos no violentos”. También se advierte que hay dos métodos que el interrogador puede utilizar para manipular el miedo del prisionero. El primero es aumentar el temor, técnica que se usa cuando un “detenido” está nervioso. El segundo es disminuir el temor, tratar de ganar la confianza del prisionero, explotar el “amor” por su familia.   

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