El fuerte choque que se ha extendido por toda la corporación y que aún hoy no ha permitido elegir el reemplazo de Francisco Ricaurte, ha hecho que los juristas se reunieran en cuatro oportunidades, sin llegar a un consenso, y que la lucha de poderes de la elección quede programada para el próximo jueves 19 de febrero.
En una de las posiciones, el ala moderada, están quienes consideran que la Corte Suprema sólo debe hablar a través de sus sentencias y sin controvertir los reparos y recriminaciones públicas del Gobierno. Su candidato es el actual vicepresidente de la corporación, Javier Zapata Ortiz. En la otra esquina se encuentran quienes creen que es necesario responder a los ataques de quienes están en contra de sus procesos. Estos magistrados consideran que no se pueden dejar agredir, ni mucho menos ofender. El candidato es Alfredo Gómez Quintero.
Estas dilaciones han hecho que surjan dos sectores más. Una tercería que va ganando simpatizantes, apoya a María del Rosario González de Lemos, la única mujer en la Sala Penal. Gusta porque es radical, ortodoxa y porque dicen tendría el apoyo de algunos ex presidentes de dicha corporación. Pero también hay un cuarto sector, que considera que Ricaurte debería ser reelegido porque su temperamento ayudó a no exaltar los ánimos dentro de la Corte y del Palacio de Nariño, y porque supo apaciguar los amagues de crisis. No obstante, el actual presidente no está interesado para nada, y segundo, no sería bien vista una reelección en la Corte en un momento como éste.
Hasta el momento los 23 juristas no logran ponerse de acuerdo, pero todos consideran que sin importar a quien se elija, este va a ser un año muy sensible para el país, porque cualquier decisión que tome la Sala Penal, en materia de parapolítica o de Farcpolítica, va sentirse con más fuerza por ser un año preelectoral.