“Nunca hice pactos con Salvatore Mancuso, nunca tuve contacto con las autodefensas. Todos los votos que obtuve fueron votos limpios”. Reafirmando su inocencia ante los magistrados de la Corte Suprema, Mario Uribe, primo segundo del presidente Álvaro Uribe, habló en su defensa en el inicio del juicio que se adelanta en su contra por presuntos nexos con los ‘paras’. Negó, como lo ha hecho desde que comenzó la investigación en septiembre de 2007, cualquier vínculo con grupos ilegales que operaban en Sahagún y Montelíbano (Córdoba), zona de influencia de Salvatore Mancuso. Fue en esos municipios donde los votos por Uribe se incrementaron notoriamente en los comicios de 2002.
Uribe Escobar fue llamado a juicio en febrero pasado por el delito de concierto para delinquir agravado. Delito, dijo él, que jamás ha cometido. Aceptó haber visto alguna vez a Mancuso durante sus “correrías políticas”, pero aseveró que no trabó acuerdos con él ni con Eleonora Pineda o Miguel de la Espriella. Relató que el aumento de votos a su favor en la elecciones de hace ocho años se lo atribuía en parte a su primo Álvaro Uribe y señaló que la favorabilidad de éste se reflejó en sus propios votos. Además, indicó que se había unido a una cadena de oraciones que podría haber incidido en sus guarismos electorales de 2002. Y agregó que a los presidentes del Congreso —él lo fue entre 2000 y 2001— siempre les va bien en el siguiente período de elecciones.
La defensa del dirigente llamó el lunes a dos testigos: Javier Gutiérrez, presidente de Ecopetrol, y Carlos Franco, director del programa presidencial de Derechos Humanos. El primero resaltó la trayectoria política de Uribe y Franco describió cómo, a su juicio, se desarrolla el conflicto en el norte del país. Franco manifestó que no era posible que un grupo armado como los ‘paras’ alcanzara a tener fuerte influencia en Montelíbano, Sahagún o Tierralta durante los años en que supuestamente Uribe Escobar se concertó con las autodefensas para obtener beneficios políticos. Asimismo, Uribe rechazó la validez del testimonio del ex paramilitar Jairo Castillo Peralta, alias Pitirri, su principal denunciante, a quien se refirió como un “matón”.