Según el funcionario, en el momento de recibir los chalecos el Ejército informó las fallas de resistencia que presentaban las prendas, así que fueron devueltas al proveedor para que se realicen las correcciones necesarias y se pueda dar cumplimiento al contrato adjudicado desde el 2007.
“Los chalecos que se adquirieron son nivel 3-A, nosotros hemos considerado a partir de las pruebas que practicó el Ejército en el laboratorio de Indumil, que son susceptibles de corrección, por que el error se presentó únicamente en la placa antitrauma, que puede ser reemplazada”, explicó Neira.
La licitación que inicialmente se abrió fue para dos clases de chalecos, el primero de nivel 3 que tienen un tipo de blindaje más robusto y pesado, que aguantan un mayor calibre. El otro tipo de chaleco es de nivel 3-A , de menor resistencia, ya que son más livianos y soportan hasta calibre 9 mm.
“El ítem de chalecos nivel 3 fue declarado desierto y por el contrario el ítem de nivel 3-A fue adjudicado y es el contrato que actualmente se encuentra en desarrollo. El contrato se firmó por el valor de $51 mil millones, de los que se han girado sólo $12 mil millones, que están amparados por una póliza", puntualizó el funcionario de la cartera de la Defensa.