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Muertos que buscan su hogar

Cerca de 22 cuerpos ya fueron reconocidos. La experiencia será replicada en todo el país.

26 de octubre de 2010 - 04:59 p. m.
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Tras un desaparecido hay una familia en su búsqueda, pero el NN —aquel que un día dejó de ser persona—, también está a la espera de sus dolientes. Partiendo de esta base, desde hace un año se trabaja en Antioquia para devolverles la identidad a los NN sepultados en los diferentes cementerios del departamento con el fin de entregarlos a sus familias.

Se tomó como municipio piloto a Rionegro, donde hay 224 NN. Gracias al trabajo adelantado 22 de éstos ya fueron identificados, ocho tienen orden de exhumación y pronto serán entregados a sus seres queridos. Este trabajo dispendioso lo resume con una corta afirmación el asesor de Paz de Antioquia, Jorge Castaño: “Gracias por permitir que un grupo de ciudadanos que no tiene voz pueda encontrar a su familia”.

En Antioquia se lidera un programa impulsado por la Gobernación, en el cual participan la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, Medicina Legal, el Penud y la MAPP/OEA. La metodología consiste en cruzar la información de todas las instituciones para corroborarla en una sola base de datos. Aunque esto no debiera presentar mayores contratiempos, la realidad es que se ha podido constatar que en el momento de sepultar a los NN no se hace un proceso adecuado que facilite su identificación. Por esta razón se han dictado varios talleres y dos seminarios con el fin de que todas las personas relacionadas con la cadena de custodia realicen su trabajo adecuadamente para encontrar la identidad de los cuerpos.

“Técnicamente un NN es un desaparecido y le estamos dando esa connotación para identificarlo más fácil. Con la capacitación a los personeros, sepultureros, inspectores de Policía, médicos y en general a todos los que tengan que ver con los NN, les enseñamos cómo hacer la carpeta con los protocolos de necropsia, donde quede consignada la mayor información posible que después facilite su posible identificación”, explica Castaño.

Otra estrategia implementada ha sido la ubicación de letreros en las lápidas de los cementerios a manera de servicio social, pidiendo cualquier información al respecto. Gracias a ello varias personas han dado pistas sobre la identidad de algunos cuerpos, los cuales habían sido dejados como NN por amenazas o temor a represalias. En esta labor se combinan las investigaciones científica y social, lo  que asegura el éxito del proyecto.

La información hallada de cada uno de estos NN sepultados en el cementerio de Rionegro ha sido consignada en el Sirdec (Sistema de Identificación y Registro de Cadáveres), la cual ha sido cruzada con la información de desaparecidos que maneja la Fiscalía. Además, con las huellas dactilares se hace un trabajo conjunto con la Registraduría.

Una de las falencias detectadas consiste en que en las necropsias las huellas dactilares no se toman o se hace mal. “Para corregir esa situación estamos entregando kids para tomar las necrodactilias y facilitar la identificación de los mayores de edad. En 28 municipios ya los tienen y la idea es llevarlos a todo el departamento”, dice  Castaño.

Aunque no hay un censo departamental, en sólo en los 23 municipios del oriente se contabilizan cerca de 2.500 NN sepultados entre 1996 y 2009, la mayoría relacionados con el conflicto armado.

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